Mundial 2026 en CDMX: Gobierno y sector privado difieren sobre impacto económico.
Cuando la Copa Mundial de la FIFA 2026 llegó a la Ciudad de México, la conversación no se limitó a los goles, las celebraciones o la histórica inauguración celebrada el 11 de junio de 2026 en el renovado Estadio Azteca. Conforme terminó el torneo comenzó otro partido, uno mucho menos visible pero igual de importante: el debate sobre cuánto dinero dejó realmente el Mundial a la capital del país.
Las expectativas eran enormes desde años antes. El torneo prometía impulsar al turismo, al comercio, a la hotelería, al transporte, a los restaurantes y a una amplia cadena de servicios. Sin embargo, una vez concluido el evento, las cifras comenzaron a mostrar diferencias importantes dependiendo de quién realizara el cálculo.
Mientras las autoridades capitalinas sostienen que la ciudad vivió uno de los mayores impulsos económicos derivados de un evento internacional, diversos análisis privados consideran que el beneficio existió, pero fue considerablemente menor de lo proyectado inicialmente. La diferencia no radica únicamente en el monto final, sino también en la metodología utilizada para medir el impacto económico.

Las cifras del Gobierno capitalino
De acuerdo con la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México, la capital registró una derrama económica de entre 44 mil millones y 66 mil millones de pesos gracias al Mundial 2026.
Las proyecciones oficiales consideran el gasto realizado por visitantes nacionales e internacionales en hospedaje, alimentación, transporte, entretenimiento, comercio y otros servicios relacionados con el torneo. Además, el Gobierno destacó que el evento generó una importante actividad económica derivada de la organización, la logística y el incremento temporal en la demanda de diversos sectores.
Entre las previsiones oficiales también se contemplaba un incremento de 48 por ciento en el gasto turístico y un 44 por ciento más de visitantes, además de la creación de miles de empleos temporales vinculados a las actividades del campeonato.
La visión del sector privado
Los análisis elaborados por firmas privadas presentan un escenario diferente.
Un estudio de Deloitte calculó que el impacto económico específico para la Ciudad de México fue de aproximadamente 584 millones de dólares, equivalentes a 10 mil 231 millones de pesos, una cifra que representa alrededor del 15.5 por ciento del límite superior estimado por el Gobierno capitalino.
La diferencia responde a que los estudios privados suelen medir únicamente el valor económico directamente atribuible al torneo, evitando contabilizar efectos indirectos o proyecciones de largo plazo. Desde esta perspectiva, el Mundial sí generó beneficios, aunque estos fueron más concentrados y menos extendidos de lo esperado.

La Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México estimó que el Mundial 2026 dejó una derrama económica de entre 44 mil y 66 mil millones de pesos en la capital. En contraste, Deloitte calculó un impacto de 584 millones de dólares, equivalentes a 10 mil 231 millones de pesos, cifra que representa alrededor del 15.5% del monto máximo reportado por el Gobierno capitalino.
En materia laboral, el secretario de Administración y Finanzas, Juan Pablo de Botton, aseguró que entre mayo y junio se generaron más de 100 mil empleos. Sin embargo, Deloitte estimó que el impacto nacional fue de 101 mil empleos.
A su vez, para la Ciudad de México calcularon únicamente 21 mil 182 empleos temporales, alrededor del 21% de la cifra reportada por las autoridades locales.
También hay diferencias en el número de turistas
Asimismo, la secretaria de Turismo de la CDMX, Alejandra Frausto, informó que durante el periodo del torneo se registraron 4 millones 112 mil turistas y visitantes. A su vez, destacó un incremento del 21% respecto al mismo periodo de 2025.
De ese total:
- 1.6 millones se hospedaron en hoteles
- 1 millón 353 mil 600 utilizaron plataformas de alojamiento
- 1 millón 46 mil 512 permanecieron en casas particulares.
Deloitte redujo su proyección nacional de visitantes de 836 mil a 494 mil turistas, de los cuales 296 mil serían nacionales y 198 mil extranjeros.
Las cifras muestran que, aunque el Mundial 2026 generó actividad económica y turística, aún existen diferencias importantes entre las estimaciones oficiales y los análisis del sector privado sobre el verdadero impacto del torneo en la Ciudad de México.
¿Por qué existen diferencias tan grandes?
Las discrepancias no necesariamente significan que alguna de las cifras sea incorrecta.
Los gobiernos acostumbran utilizar modelos que incluyen efectos multiplicadores, es decir, estimaciones sobre cómo el gasto inicial se distribuye posteriormente en otros sectores de la economía.
Por su parte, las consultoras privadas suelen emplear metodologías más conservadoras, enfocándose únicamente en el dinero que puede vincularse de forma directa con el evento deportivo y descartando impactos potenciales cuya medición resulta más incierta.
Esta diferencia metodológica explica por qué un mismo acontecimiento puede generar estimaciones económicas considerablemente distintas sin que necesariamente exista una contradicción absoluta.
Un beneficio desigual para los distintos sectores
Uno de los elementos que también ha llamado la atención es que no todos los negocios vivieron el Mundial de la misma manera.
Los hoteles ubicados cerca de las zonas de mayor actividad reportaron altos niveles de ocupación durante los días con partidos, mientras que restaurantes, bares y comercios relacionados con el turismo registraron incrementos importantes en ventas.
Sin embargo, diversos especialistas señalan que esos beneficios fueron muy variables dependiendo de la ubicación y del tipo de negocio. En una ciudad del tamaño de la capital mexicana, el impacto económico terminó concentrándose en determinadas zonas y durante periodos muy específicos del torneo.
El verdadero legado económico
Más allá del monto final de la derrama económica, el Mundial 2026 dejó una discusión que probablemente continuará durante varios años.
Para algunos especialistas, el mayor legado del torneo no reside únicamente en las ventas registradas durante un mes, sino en la proyección internacional de la Ciudad de México, el fortalecimiento de su infraestructura turística y la experiencia adquirida para organizar eventos globales de gran escala.
Al mismo tiempo, el debate demuestra que medir el impacto económico de un megaevento deportivo continúa siendo uno de los mayores desafíos para economistas, autoridades y empresarios. La diferencia entre las cifras oficiales y las privadas refleja que el valor de un acontecimiento de esta magnitud depende tanto de la metodología utilizada como de la manera en que se entiende el concepto de beneficio económico.

