Descubren civilización perdida hace más de 3 mil años en las cuevas del volcán Coatepec

El volcán de Puebla que escondía una ciudad perdida hace más de 3 mil años.

El volcán Coatepec o Cerro del Brujo, en Puebla, esconde cuevas, vestigios y una antigua ciudad llamada Axolot con más de 3 mil años de historia.

En las montañas del oriente de Puebla, entre los municipios de San Nicolás Buenos Aires, San Salvador El Seco y Aljojuca, existe un antiguo volcán que durante siglos ha guardado algo mucho más complejo que un paisaje de roca y vegetación. Se trata del volcán Coatepec, también conocido como Cerro del Brujo, una montaña de aproximadamente 45 kilómetros cuadrados donde habría existido una ciudad prehispánica con funciones religiosas, astronómicas y ceremoniales hace más de 3 mil años.

El sitio resulta particularmente interesante por su sistema de cavernas, cuya extensión se calcula en al menos 10 kilómetros. De acuerdo con las investigaciones realizadas hasta ahora, estas cavidades fueron utilizadas como espacios relacionados con el inframundo mesoamericano, además de funcionar como lugares ceremoniales y funerarios. Sin embargo, apenas se ha explorado una pequeña parte del conjunto, por lo que buena parte de su historia permanece bajo tierra.

Una ciudad antigua bajo la montaña

El Coatepec no fue solamente un espacio natural. Las investigaciones han identificado vestigios que apuntan hacia la existencia de una antigua ciudad prehispánica, asociada con el nombre de Axolot y vinculada culturalmente con Cantona, uno de los grandes asentamientos prehispánicos de la región poblana.

La montaña habría tenido una función especialmente importante dentro de la vida religiosa de sus habitantes. Las cuevas eran entendidas como una representación del inframundo, un espacio relacionado con la muerte y con las fuerzas que controlaban fenómenos esenciales para la supervivencia, como la lluvia y la fertilidad.

El antiguo cráter, situado a unos 2,850 metros sobre el nivel del mar, funciona como uno de los puntos de acceso al sistema subterráneo. Desde ahí, las cavernas se extienden en dos direcciones, formando una red cuya dimensión completa todavía no ha podido ser estudiada.

Un observatorio entre las rocas

Uno de los aspectos más fascinantes del Coatepec es que su importancia pudo ir todavía más lejos. Las características de la montaña y la disposición de algunos elementos arqueológicos han llevado a investigadores a plantear que el lugar también fue utilizado para observar el cielo y registrar los movimientos del Sol.

En las sociedades mesoamericanas, la astronomía estaba estrechamente relacionada con la agricultura, los ciclos rituales y la organización del tiempo. Por eso, una montaña con espacios destinados a la observación celeste podía convertirse también en un centro ceremonial de enorme importancia.

Las cavernas, además, habrían tenido una función funeraria. De acuerdo con las investigaciones disponibles, algunas fueron utilizadas como espacios relacionados con el descanso de los antiguos habitantes de la región y con ceremonias vinculadas a las divinidades de la lluvia y la fertilidad.

Una historia que todavía está incompleta

Hablar de una civilización perdida puede resultar tentador, pero la realidad arqueológica es todavía más interesante: se trata de una sociedad de la que conocemos apenas algunos fragmentos. Los estudios sobre el Coatepec han sido escasos y realizados de manera independiente, por lo que todavía no existe una reconstrucción completa de aquella ciudad ni de la organización de sus habitantes.

Lo que sí comienza a dibujarse es el perfil de un antiguo centro donde la montaña, las cuevas, la arquitectura y el cielo formaban parte de un mismo universo religioso. El paisaje no era un simple escenario: era parte fundamental de la manera en que sus habitantes entendían el mundo.

El Cerro del Brujo sigue guardando secretos

Actualmente, el volcán Coatepec puede visitarse para realizar actividades como senderismo y ciclismo de montaña. Una de las rutas habituales comienza en San Francisco Mixtla, a unos 50 minutos de la ciudad de Puebla en automóvil, y desde ahí comienza un recorrido de dificultad media hacia la montaña.

Pero el verdadero atractivo del Cerro del Brujo permanece bajo la superficie. Si apenas se ha explorado alrededor del 10 por ciento del sistema de cavernas, todavía queda una enorme cantidad de información por descubrir sobre Axolot y la antigua sociedad que convirtió esta montaña en un lugar sagrado.

En Puebla, entre volcanes, antiguos caminos y ciudades que alguna vez dominaron el paisaje, Coatepec recuerda que todavía existen capítulos de la historia de México esperando ser leídos. Algunos están a plena vista; otros permanecen en la oscuridad de una cueva, esperando nuevas exploraciones.