Ver videos cortos en TikTok y Reels afecta el cerebro. Estudio revela preocupantes hallazgos

Un estudio con 56 adultos jóvenes analiza qué ocurre en el cerebro al consumir videos cortos de Tiktok y Reels, y encuentra cambios en regiones relacionadas con el autocontrol.

Abrir TikTok y Reels de Instagram durante unos minutos puede parecer una pausa inocente. El problema comienza cuando esos minutos se convierten en media hora, después en una hora y, sin que nadie lo haya planeado, en mucho más tiempo. Un nuevo estudio publicado en NeuroImage ofrece una explicación neurológica para esa sensación de perder la noción del tiempo frente a los videos cortos.

La investigación fue realizada con 56 adultos jóvenes, quienes fueron sometidos a resonancia magnética funcional y análisis de neurotransmisores mientras observaban videos breves. Los investigadores de la Universidad de Zhejiang encontraron que los contenidos que resultaban más atractivos para los participantes estaban relacionados con una menor actividad en dos regiones vinculadas con el control de la conducta: el córtex cingulado anterior dorsal, conocido como dACC, y la corteza prefrontal dorsolateral, o dlPFC.

La diferencia fue particularmente interesante. Cuando los participantes observaban videos que no les interesaban, la actividad de estas zonas permanecía cercana a los niveles registrados durante el reposo. Cuando aparecían contenidos que sí les gustaban, ambas regiones mostraban una disminución clara de actividad.

¿Qué significa para el cerebro?

El dACC participa en procesos como la detección de conflictos, la toma de decisiones y la evaluación del esfuerzo necesario para completar una tarea. La dlPFC, por su parte, interviene en la planificación, la regulación de la atención y el control de impulsos.

Cuando estas regiones reducen su actividad durante la visualización de contenido atractivo, los investigadores plantean que el cerebro puede estar realizando menos esfuerzo de control consciente y procesando la experiencia de una manera más automática. De ahí surge la popular idea de que el cerebro entra en “piloto automático” mientras hacemos scroll.

Eso no significa que el cerebro literalmente se apague. La expresión sirve para describir una situación en la que disminuye la participación de ciertas redes relacionadas con el control cognitivo, mientras la experiencia resulta más fluida y absorbente.

El glutamato también aparece en la investigación

El estudio encontró además una relación entre esta respuesta y los niveles de glutamato, un neurotransmisor fundamental para la comunicación entre las neuronas.

Los participantes que presentaban mayores niveles de glutamato en el dACC mostraron una menor supresión de la actividad de estas regiones mientras observaban sus videos preferidos. Sin embargo, los propios investigadores señalan una precisión importante: se trata de una correlación y no de una relación de causa y efecto.

También observaron que, aunque el dACC y la dlPFC reducían su actividad individualmente, la comunicación entre ambas regiones aumentaba durante la exposición a los contenidos preferidos. Los investigadores consideran que esta coordinación podría estar relacionada con una experiencia emocional más fluida y placentera, aunque también podría hacer más difícil recuperar el autocontrol.

El problema no son tres videos

Aquí conviene poner el freno a las interpretaciones alarmistas. El estudio no demuestra que ver TikTok o Reels ocasionalmente dañe el cerebro.

El punto de preocupación está en el consumo excesivo y la dificultad para detenerse. La investigación analiza lo que ocurre durante una experiencia inmersiva de videos cortos y ayuda a explicar por qué resulta tan sencillo pasar de un contenido a otro sin establecer un momento claro para abandonar la pantalla.

El problema cotidiano aparece cuando ese mecanismo empieza a competir con actividades que requieren atención sostenida, memoria, concentración o autocontrol. Revisar el teléfono durante una tarea, antes de dormir o inmediatamente después de despertar puede convertir el hábito en una presencia constante durante todo el día.

¿Y qué pasa con los adolescentes?

Otro estudio citado en el contexto de esta investigación observó a 5,227 estudiantes del norte de Italia y analizó la relación entre la edad a la que comenzaron a utilizar redes sociales y su desempeño académico.

Los investigadores encontraron que quienes comenzaron a utilizar redes sociales entre los 11 y 13 años presentaban, en comparación con quienes esperaron hasta la edad mínima legal, una pérdida equivalente a medio año de aprendizaje en lengua y matemáticas. El uso particularmente intrusivo del teléfono, como durante las tareas escolares, al despertar y antes de dormir, explicó una parte importante de la diferencia observada.

Esto tampoco significa que las redes sociales sean por sí mismas responsables de esa pérdida académica. El hallazgo describe una asociación, mientras que las consecuencias a largo plazo de los hábitos digitales continúan siendo estudiadas.

El verdadero enemigo podría ser el scroll infinito

Quizá la parte más interesante de estas investigaciones no sea TikTok, Instagram o una aplicación específica, sino el diseño de una experiencia basada en recompensas sucesivas, contenido personalizado y desplazamiento sin final visible.

Cada video ofrece la posibilidad de encontrar algo todavía más interesante en el siguiente. No existe una página que diga “aquí termina”. El usuario decide cuándo detenerse, pero el sistema está construido para que siempre exista otro video esperando.

Por eso, más que preguntarnos si ver un Reel de 20 segundos es perjudicial, la pregunta relevante podría ser otra: ¿qué ocurre cuando dejamos de decidir cuándo mirar y dejamos que el algoritmo decida qué merece nuestra atención durante la siguiente hora?

La ciencia todavía no tiene todas las respuestas. Lo que sí empieza a quedar claro es que nuestros hábitos digitales no son neurológicamente neutrales. La manera en que utilizamos las pantallas puede influir en nuestra atención, nuestros impulsos y la forma en que distribuimos nuestro tiempo.