Lavadoras conectadas: ¿qué aporta el wifi a un aparato que solo lava?

En el Censo de Población y Vivienda 2020, el INEGI registró que 72.8% de las viviendas particulares habitadas en México contaba con lavadora. La cifra habla de un electrodoméstico cotidiano, no de una novedad tecnológica. Sin embargo, una parte de ese mercado ya incorpora wifi, aplicaciones y sensores que intentan convertir una tarea repetitiva en algo más visible desde el celular.

La pregunta es razonable: ¿qué puede aportar una conexión a internet a un aparato que, al final, solo debe lavar, enjuagar y centrifugar ropa? Algunas funciones resuelven problemas concretos, como avisar que un ciclo terminó o ayudar a identificar un error. Otras dependen de que el usuario realmente abra la aplicación y adapte su rutina. El wifi no mejora por sí solo el lavado; mejora la información disponible sobre la máquina.

La lavadora ya no termina cuando deja de girar

Las lavadoras conectadas aparecen en los catálogos de Samsung, LG, Whirlpool, Mabe, Electrolux y otras marcas con aplicaciones propias. En general, se vinculan a la red doméstica para enviar notificaciones, mostrar el estado del ciclo y ofrecer controles o recomendaciones desde el teléfono.

Samsung es uno de los fabricantes que integra algunas lavadoras con SmartThings, una plataforma desde la que puede ofrecer seguimiento de ciclos, recomendaciones y funciones de cuidado según el modelo. Al considerar comprar una lavadora Samsung, conviene confirmar qué herramientas de conectividad incluye ese aparato específico, porque no todas las generaciones ni todas las gamas tienen las mismas funciones.

La herramienta más sencilla es el aviso de término. Parece menor, pero puede ser útil en departamentos donde el cuarto de lavado está lejos de la sala, en edificios con lavandería compartida o en hogares donde la ropa suele olvidarse dentro del tambor. También hay aplicaciones que notifican si se interrumpió el ciclo, si la puerta quedó abierta o si se detectó una situación que requiere revisión.

No significa que puedas lavar ropa desde cualquier sitio sin límites. La carga debe estar dentro de la máquina, las conexiones deben funcionar y el programa debe seleccionarse de forma segura. El teléfono no reemplaza la revisión de bolsillos, la separación de colores ni las instrucciones de cuidado de las prendas.

Del diagnóstico al ciclo descargable

La primera etapa de las lavadoras inteligentes se centró en informar errores. En lugar de memorizar códigos en el panel, el usuario puede consultar en la aplicación una explicación del problema y, en algunos casos, pasos básicos de revisión. Esto no sustituye al servicio técnico, pero puede evitar una llamada cuando la causa es una llave de agua cerrada, una carga desequilibrada o un filtro que necesita limpieza.

Después llegaron las funciones de personalización. Según el modelo y la plataforma, una aplicación puede sugerir ciclos para determinados textiles, descargar configuraciones adicionales o recordar programas usados con frecuencia. La idea es que la lavadora no se limite a los botones visibles, sino que pueda incorporar opciones para ropa deportiva, sábanas, prendas delicadas o cargas específicas.

La dosificación automática es otra tendencia relacionada. Algunos equipos pueden administrar detergente y suavizante a partir de depósitos internos y de la configuración elegida. Su utilidad depende de que el usuario rellene los compartimentos correctamente y de que el modelo tenga esa función. No conviene suponer que toda lavadora con wifi dosifica productos de forma automática.

Las funciones conectadas suelen agruparse en tres tipos:

  • Avisos y seguimiento: informan el avance o término del ciclo.
  • Diagnóstico: muestran alertas, códigos y recomendaciones de revisión.
  • Personalización: permiten acceder a ciclos, rutinas o configuraciones adicionales.

¿Qué se usa de verdad y qué puede ser solo novedad?

El valor de una lavadora conectada cambia según la casa. Para quien lava de noche, trabaja fuera o usa una lavandería común, una notificación puede evitar que la ropa permanezca húmeda en el tambor. Para quien está siempre cerca del aparato, quizá el panel tradicional sea suficiente.

También hay que pensar en la vida útil de la función. El wifi depende de la red doméstica, de la aplicación y del soporte que el fabricante mantenga con el tiempo. Si cambia el módem, la contraseña o el teléfono, probablemente será necesario volver a configurar el equipo. La lavadora debe seguir funcionando bien aunque la app no esté conectada.

La seguridad digital también importa. Conviene utilizar contraseñas robustas para la red, actualizar la aplicación desde fuentes oficiales y revisar los permisos solicitados. Una función conectada no debería justificar compartir más datos de los necesarios ni sustituir la atención a una fuga, un olor extraño o un ruido mecánico.

El precio tampoco debe justificarse únicamente por el wifi. Antes de elegir, revisa capacidad, tipo de carga, etiqueta de eficiencia, garantía, dimensiones y servicio técnico. Una conexión útil acompaña a un buen electrodoméstico; no corrige una mala elección de capacidad o instalación.

¿Hacia dónde va la lavadora inteligente?

La siguiente etapa apunta al mantenimiento predictivo: sistemas que reconocen patrones de uso, detectan cambios en el funcionamiento y avisan antes de que una falla sea evidente. En teoría, esto podría ayudar a limpiar filtros, revisar mangueras o solicitar servicio con más anticipación. En la práctica, su alcance depende de los sensores del modelo y de la calidad del diagnóstico.

El futuro de estas lavadoras no está en convertir el celular en un control remoto para cada botón. Está en reducir olvidos, facilitar diagnósticos y ayudar a usar el equipo con más información. La pregunta final sigue siendo sencilla: ¿el wifi resolverá una tarea que te complica cada semana o solo agrega otra aplicación a tu teléfono?