Conoce las obras de Javier Sordo Madaleno en CDMX, desde ARTZ Pedregal hasta Antara y El Palacio de los Palacios, tras ganar el Premio Cemex 2026.
Hay edificios que sirven para entrar, hacer algo y salir; otros consiguen que uno se quede un rato más. En la Ciudad de México, donde las banquetas cuentan historias, los barrios cambian de carácter en unas cuantas cuadras y el tráfico puede convertir cualquier trayecto en una pequeña odisea, la arquitectura también determina cómo nos encontramos, paseamos y vivimos la ciudad. Basta pensar en ARTZ Pedregal, Antara o El Palacio de los Palacios para reconocer una firma detrás de algunos de sus espacios más emblemáticos: la de Javier Sordo Madaleno, arquitecto mexicano distinguido con el Premio Cemex a la Vida y Obra Lorenzo H. Zambrano 2026.
El reconocimiento celebra una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada a imaginar y construir espacios comerciales, corporativos, residenciales, hoteleros y culturales. Su trabajo forma parte de una conversación más amplia sobre la evolución de las ciudades mexicanas, donde los edificios han dejado de ser simples contenedores de actividades para convertirse en escenarios de convivencia, consumo, trabajo y expresión artística. En una capital que nunca termina de reinventarse, sus proyectos permiten observar cómo la arquitectura puede modificar nuestra relación con el entorno.

Antara: un paseo urbano en medio de Polanco
En Polanco, donde las boutiques conviven con restaurantes, galerías y calles arboladas, Antara propone una manera distinta de recorrer un centro comercial. Su arquitectura de espacios abiertos organiza tiendas, restaurantes y áreas de convivencia alrededor de un paseo peatonal, invitando a caminar entre escaparates sin la sensación de estar encerrado en un edificio convencional.
El proyecto se ha convertido en una referencia de los desarrollos de usos mixtos, una tendencia que busca integrar distintas actividades dentro de un mismo conjunto. Aquí, comprar puede ser apenas el comienzo: también se trata de sentarse a comer, encontrarse con amigos o dedicar una tarde a mirar lo que sucede alrededor. La experiencia comercial se mezcla con la vida urbana y convierte el recorrido en parte del destino.
La expansión de Antara forma parte de la evolución de este complejo, concebido para conectar distintas experiencias en una misma dirección. Su propuesta plantea una pregunta interesante para las grandes ciudades: ¿puede un espacio privado contribuir a la vida pública? La respuesta depende de cómo se diseña, se conecta con su entorno y se abre a quienes lo recorren.

ARTZ Pedregal: arquitectura, jardines y arte contemporáneo
En el sur de la capital, ARTZ Pedregal lleva la conversación hacia otro terreno. El complejo reúne comercio, gastronomía, áreas verdes y propuestas culturales en un proyecto donde la arquitectura busca dialogar con el paisaje. Sus jardines y senderos aportan una pausa visual frente al ritmo de una ciudad que rara vez concede tiempo para detenerse.
Uno de sus elementos más interesantes es Arte Abierto, plataforma dedicada al arte contemporáneo que acerca exposiciones, talleres y charlas a públicos diversos. La presencia de instalaciones artísticas y obras concebidas para el lugar amplía la experiencia más allá de las tiendas. En este escenario han participado artistas como Daniel Buren, Ai Weiwei y Tania Candiani, nombres que conectan el complejo con conversaciones artísticas nacionales e internacionales.
ARTZ demuestra que la arquitectura comercial puede funcionar también como una puerta de entrada a la cultura. No hace falta cruzar las puertas de un museo tradicional para encontrarse con una obra o descubrir una propuesta artística. La combinación de espacios abiertos, vegetación y arte convierte el recorrido en una experiencia que invita a mirar con más atención. En una ciudad donde cada metro cuadrado importa, incorporar cultura al paisaje cotidiano también cambia la manera de habitarlo.

El Palacio de los Palacios: una nueva escala para el lujo
En Polanco, El Palacio de los Palacios, ubicado en Molière, representa otra faceta de la arquitectura comercial vinculada a Javier Sordo Madaleno. El edificio de El Palacio de Hierro abrió sus puertas en 1997 y fue remodelado en 2015, en una intervención que reforzó su presencia como uno de los grandes destinos comerciales de la zona.
Su escala y oferta reúnen marcas, restaurantes y servicios en un mismo recinto, pero el interés arquitectónico también está en cómo el espacio construye una experiencia de marca. El lujo no se comunica únicamente a través de los objetos que se venden, sino mediante la atmósfera que los rodea: los materiales, la iluminación, las circulaciones y la manera en que cada ambiente conduce la mirada.
En una capital acostumbrada a mezclar lo solemne con lo cotidiano, el edificio forma parte de un corredor donde el consumo adquiere una dimensión escenográfica. La arquitectura no se limita a exhibir productos; organiza un mundo alrededor de ellos y convierte la visita en una experiencia cuidadosamente diseñada.

SOMA HQ: oficinas que también funcionan como jardín urbano
La trayectoria de Sordo Madaleno no se reduce a los grandes destinos comerciales. En Lomas de Chapultepec, SOMA HQ plantea una aproximación distinta al espacio corporativo, con oficinas que incorporan áreas verdes y una estructura modular pensada para generar interiores amplios y despejados.
El proyecto busca que el lugar de trabajo mantenga una relación más amable con su entorno. La presencia de vegetación y espacios abiertos introduce una dimensión urbana en un tipo de edificio que suele privilegiar la eficiencia y la privacidad. Trabajar, reunirse y compartir un espacio no tienen por qué ser actividades desconectadas del paisaje.
SOMA HQ también refleja una preocupación central de la arquitectura contemporánea: cómo aprovechar la estructura para ofrecer flexibilidad y amplitud sin renunciar a la claridad formal. En lugar de entender las oficinas como cajas aisladas, el proyecto explora la posibilidad de que un edificio corporativo contribuya al carácter de la calle y a la experiencia de quienes lo utilizan.

¿Quién es Javier Sordo Madaleno?
Javier Sordo Madaleno pertenece a la segunda generación de una familia ligada a la arquitectura moderna mexicana. Su padre, Juan Sordo Madaleno, fundó el despacho que daría origen a una de las firmas más reconocidas del país. Javier asumió el liderazgo en 1985 y desarrolló una práctica que abarca proyectos comerciales, residenciales, hoteleros, corporativos, cívicos y culturales.
A lo largo de más de 40 años, su trabajo ha contribuido a definir espacios de gran escala en México. Su trayectoria se distingue por una apuesta recurrente por los desarrollos de usos mixtos, en los que diferentes actividades conviven dentro de un mismo conjunto. Esta visión responde a una ciudad contemporánea que demanda espacios capaces de adaptarse a múltiples necesidades, desde el trabajo y el comercio hasta el entretenimiento y la cultura.
Su obra también ha recibido reconocimientos de instituciones internacionales, entre ellas el American Institute of Architects, el Royal Architectural Institute of Canada y el World Architecture Festival. A través de la Fundación Sordo Madaleno, además, participa en iniciativas de desarrollo social. Su carrera reúne así varias dimensiones de una misma disciplina: la construcción material, la transformación urbana y la responsabilidad que implica intervenir en el entorno.
Premio Cemex 2026: reconocer una trayectoria y una visión de ciudad
El Premio Cemex a la Vida y Obra Lorenzo H. Zambrano 2026 reconoce a Javier Sordo Madaleno por su contribución a la arquitectura, la construcción y el desarrollo urbano de México. El galardón distingue a profesionales cuya trayectoria ha dejado una huella significativa en su disciplina y en la sociedad.
La ceremonia está prevista para el 12 de noviembre de 2026 en la Ciudad de México, como parte de la celebración del 35 aniversario del Premio Obras Cemex. Esta edición marca también el inicio de una nueva etapa para el certamen, que tendrá periodicidad bienal y coincidirá con el 120 aniversario de Cemex.
Más que una distinción individual, el reconocimiento invita a observar el papel que desempeña la arquitectura en la construcción de nuestras ciudades. Los edificios influyen en las rutas que recorremos, los lugares donde nos reunimos y las actividades que elegimos compartir. Su impacto no termina cuando se coloca la última pieza de concreto: continúa cada día, con las personas que ocupan y transforman esos espacios.
Una ciudad también se cuenta a través de sus edificios
De Antara a ARTZ Pedregal, pasando por El Palacio de los Palacios y SOMA HQ, la obra de Javier Sordo Madaleno permite recorrer distintas maneras de entender la arquitectura en la Ciudad de México. Cada proyecto responde a una escala y un uso particular, pero todos forman parte de una conversación sobre la relación entre diseño, actividad urbana y experiencia cotidiana.
La capital seguirá cambiando, como lo ha hecho durante décadas. Nuevas necesidades, hábitos y formas de convivencia modificarán sus espacios, mientras los edificios existentes encontrarán otros usos y significados. En ese movimiento constante, la arquitectura funciona como una especie de memoria construida: registra una época, expresa una visión y deja pistas sobre la ciudad que imaginamos.
Quizá ahí reside el interés de mirar estas obras más allá de sus fachadas. No se trata únicamente de reconocer edificios famosos, sino de descubrir cómo el diseño participa en nuestra vida diaria. Porque una ciudad no se define solo por sus monumentos o su horizonte, sino también por los lugares donde nos encontramos, las rutas que hacemos nuestras y los espacios que terminan formando parte de nuestros recuerdos.


