Noviembre de 2026 tendrá una superluna el día 24 y varias lluvias de estrellas. Conoce las fechas para observar el espectáculo desde México.
Hay meses que se disfrutan mejor mirando hacia arriba. Noviembre de 2026 será uno de ellos: el calendario astronómico nos regalará una combinación de lluvias de estrellas, meteoros luminosos y una superluna que hará de las noches un espectáculo natural. Desde las primeras semanas del mes hasta sus últimos días, habrá distintas oportunidades para contemplar algunos de los fenómenos más interesantes del firmamento.
El acontecimiento principal llegará el 24 de noviembre, cuando la Luna llena coincida con su paso relativamente cercano a la Tierra, dando lugar a una superluna, conocida tradicionalmente como la Luna del Castor. Antes de esa fecha, las Táuridas y las Leónidas atravesarán el cielo con sus característicos destellos. Una pequeña temporada cósmica que vale la pena seguir, especialmente lejos de la contaminación lumínica de las grandes ciudades.

Las Leónidas: estrellas fugaces a mediados de noviembre
Uno de los espectáculos más esperados será la lluvia de estrellas Leónidas, cuyo punto máximo de actividad ocurrirá durante las noches del 17 y 18 de noviembre. Este fenómeno sucede cuando la Tierra atraviesa los restos de polvo y partículas que dejó el cometa 55P/Tempel-Tuttle durante sus recorridos alrededor del Sol.
Al entrar en nuestra atmósfera a velocidades cercanas a los 71 kilómetros por segundo, estas pequeñas partículas producen destellos luminosos que conocemos popularmente como estrellas fugaces. Bajo condiciones ideales, las Leónidas pueden alcanzar alrededor de 15 meteoros por hora, aunque la cantidad observable dependerá de las condiciones del cielo.
Su nombre proviene de la constelación de Leo, región del firmamento desde donde parecen originarse sus trazos luminosos. Para disfrutarlas, lo mejor será observar durante la madrugada, después de la medianoche y antes del amanecer, cuando la Luna ya se haya ocultado y el cielo permita distinguir mejor los meteoros.
Las Táuridas también tendrán su momento
Antes de las Leónidas, noviembre tendrá otros dos encuentros interesantes con las lluvias de meteoros Táuridas. La primera, correspondiente a las Táuridas del Sur, alcanzará su actividad máxima alrededor del 4 y 5 de noviembre. Posteriormente, las Táuridas del Norte tendrán su punto máximo durante las noches del 11 y 12 de noviembre.
Aunque ambas presentan una actividad más discreta, tienen una característica que las vuelve especialmente atractivas: pueden producir bólidos, meteoros excepcionalmente brillantes que cruzan el cielo como pequeñas explosiones de luz.
Las Táuridas suelen ofrecer alrededor de cinco meteoros por hora en condiciones ideales. No se trata de una lluvia particularmente abundante, pero sí de una oportunidad para encontrarse con algunos destellos especialmente luminosos.

La Superluna del Castor llegará el 24 de noviembre
El gran cierre astronómico del mes ocurrirá el martes 24 de noviembre, cuando tendremos la llamada Superluna del Castor, una Luna llena que coincidirá con su cercanía al perigeo, el punto de su órbita en el que se encuentra más próxima a la Tierra.
Durante este fenómeno, nuestro satélite puede verse hasta un 14% más grande y un 30% más brillante que una Luna llena situada cerca de su mayor distancia terrestre, aunque la diferencia visual no siempre resulta evidente.
El nombre de Luna del Castor proviene de antiguas tradiciones norteamericanas que asociaban esta época del año con la actividad de estos animales antes de la llegada del invierno. En 2026, además, esta superluna será la primera de una serie de tres superlunas consecutivas.
Para quienes se encuentren en México, será una buena oportunidad para observarla desde algún espacio abierto, una terraza o un sitio con poca iluminación artificial. La Luna llena tendrá su momento de plenitud durante la mañana, pero podrá contemplarse también durante la noche del 24, cuando aparezca sobre el horizonte.
¿Cómo observar los fenómenos astronómicos?
La buena noticia es que no necesitas telescopio ni equipo especializado para disfrutar de estos acontecimientos. Basta con encontrar un lugar con buena visibilidad, alejado de edificios altos y, sobre todo, de la contaminación lumínica.
Para las lluvias de meteoros, conviene permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos 20 o 30 minutos, evitar las pantallas brillantes y observar una zona amplia del cielo. Una manta, ropa abrigadora y algo de paciencia también ayudan.
En el caso de la superluna, el momento más fotogénico suele ser cuando aparece cerca del horizonte, pues su tamaño aparente puede resultar especialmente llamativo al compararse con edificios, montañas y otros elementos del paisaje.
Noviembre tendrá suficientes razones para hacer una pausa, apagar un momento las pantallas y recuperar esa vieja costumbre de buscar figuras entre las estrellas. Después de todo, el universo sigue ofreciendo espectáculos gratuitos y, algunas veces, basta con levantar la mirada para encontrar uno.


