La expansión del Cablebús continúa redefiniendo la movilidad en la Ciudad de México. Mientras las tres líneas actualmente en operación ya forman parte del paisaje cotidiano de miles de capitalinos, nuevos proyectos comienzan a tomar forma en algunas de las zonas que históricamente han enfrentado mayores desafíos de conectividad. Entre ellas destacan Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y el entorno del Ajusco, donde las obras y consultas comunitarias avanzan de manera simultánea.
La apuesta es ambiciosa. El gobierno capitalino impulsa nuevas rutas que permitirán conectar comunidades alejadas con estaciones de Metro y centros de actividad económica, educativa y cultural. La intención es reducir significativamente los tiempos de traslado en regiones donde los recorridos pueden tomar varias horas durante los periodos de mayor demanda.
En este contexto, dos proyectos concentran la atención. Por un lado, la futura Línea 6, que unirá Tláhuac con Milpa Alta. Por otro, la Línea 4, que conectará Ciudad Universitaria con Pedregal de San Nicolás, acercando la zona del Ajusco al corazón universitario de la capital.
Milpa Alta da el primer paso para recibir el Cablebús
Uno de los avances más relevantes ocurrió recientemente en San Antonio Tecómitl, donde la comunidad ejidal aprobó la instalación de una de las estaciones contempladas para la futura Línea 6. La decisión representa un paso fundamental para el desarrollo del proyecto, ya que gran parte del territorio de Milpa Alta se encuentra bajo regímenes comunales y ejidales que requieren procesos de consulta para autorizar obras de esta magnitud.
La futura línea contará con siete estaciones, de las cuales tres estarán ubicadas en Milpa Alta. Sin embargo, aún faltan consultas en otras comunidades que formarán parte del recorrido, por lo que el proyecto continuará avanzando de la mano de los habitantes de la región.
La llegada del Cablebús a esta alcaldía representa una transformación importante para miles de personas que diariamente recorren largas distancias para estudiar, trabajar o acceder a servicios en otras zonas de la ciudad.

Una conexión estratégica entre Tláhuac y Milpa Alta
Mientras continúan los procesos comunitarios, las obras ya avanzan en diversos puntos de Tláhuac, donde se construyen varias de las estaciones iniciales del proyecto. La terminal principal se ubicará junto a la estación Tláhuac de la Línea 12 del Metro, permitiendo una conexión directa con la red de transporte masivo de la ciudad.
La Línea 6 tendrá una longitud cercana a los 12 kilómetros y permitirá completar el trayecto entre terminales en aproximadamente 45 minutos, beneficiando a decenas de miles de usuarios. Además de conectar territorios históricamente apartados, la obra busca fortalecer la integración del suroriente de la capital mediante una alternativa de transporte sustentable y eficiente.
Ciudad Universitaria y el Ajusco estarán más cerca
Otro de los proyectos que registra avances importantes es la futura Línea 4 del Cablebús, una ruta que conectará Ciudad Universitaria con Pedregal de San Nicolás, atravesando diversas colonias del sur de la capital. Actualmente, los predios destinados a sus estaciones ya se encuentran en proceso de construcción.
La terminal universitaria se localizará en las inmediaciones del CETRAM Universidad, donde enlazará con la Línea 3 del Metro y con diversas rutas de transporte público. Esto permitirá que miles de estudiantes, trabajadores y habitantes de Tlalpan tengan una alternativa más rápida para desplazarse hacia una de las zonas con mayor actividad académica del país.
Con una extensión superior a los 10 kilómetros, la línea contará con ocho estaciones y reducirá considerablemente los tiempos de traslado entre las partes altas del Ajusco y Ciudad Universitaria. El recorrido completo podrá realizarse en alrededor de 40 minutos, una mejora notable frente a los trayectos actuales por vialidades congestionadas.
El Cablebús como eje de la movilidad del futuro
Desde su puesta en marcha, el Cablebús ha demostrado que los sistemas de transporte aéreo pueden convertirse en una solución efectiva para zonas con condiciones geográficas complejas y grandes pendientes. Su expansión hacia el sur de la capital responde precisamente a la necesidad de acercar servicios de movilidad a comunidades que durante décadas enfrentaron dificultades para conectarse con el resto de la ciudad.
Las nuevas líneas no solo prometen trayectos más rápidos. También representan una oportunidad para impulsar el desarrollo urbano, mejorar la accesibilidad y fortalecer la integración entre alcaldías que históricamente han permanecido alejadas de los principales corredores de transporte. Si los calendarios previstos se mantienen, en los próximos años el mapa de movilidad del sur de la Ciudad de México podría cambiar de manera significativa.

