El Metro CDMX estrenó reglamento este 20 de agosto de 2026. Los comercios ya no podrán gritar para promocionar productos ni generar contaminación auditiva.
El tradicional “llévele, llévele” está a punto de desaparecer de los locales comerciales del Metro de la Ciudad de México. Desde este jueves 20 de agosto de 2026, entró en vigor un nuevo reglamento que establece nuevas reglas para los negocios instalados dentro de las estaciones, entre ellas la prohibición de gritar para promocionar mercancías y utilizar equipos de sonido que generen contaminación auditiva.
La medida forma parte del Reglamento para la Instalación, Operación, Verificación y Seguridad de Locales y/o Espacios Comerciales Asignados y/o Propiedad del Sistema de Transporte Colectivo, que sustituye al ordenamiento vigente desde 2020. El cambio busca que la actividad comercial pueda convivir con la operación del Metro, pero bajo mayores condiciones de seguridad, limpieza y control del ruido.
Se acabaron los gritos dentro del Metro
A partir de ahora, quienes tengan un local autorizado dentro de las estaciones no podrán llamar a los usuarios a gritos para ofrecer sus productos. La restricción también alcanza a radios, bocinas, altavoces y otros aparatos de sonido cuando su utilización genere contaminación auditiva.
Así que algunas de las expresiones más reconocibles de los pequeños comercios del Metro podrían comenzar a desaparecer de los pasillos: “llévele, llévele”, “bara, bara” y otras llamadas para atraer clientes ya no forman parte de las prácticas permitidas para estos establecimientos.

¿De cuánto es la multa?
El nuevo reglamento contempla sanciones de hasta 200 UMA, equivalentes a aproximadamente 23 mil 462 pesos.
Sin embargo, hay una precisión importante: gritar para vender un producto no significa automáticamente recibir una multa de 23 mil 462 pesos. Esa cantidad corresponde al máximo previsto por el reglamento para las sanciones, que pueden aplicarse por diferentes incumplimientos.
Además de las multas, determinadas faltas pueden tener consecuencias sobre el permiso para operar dentro de las instalaciones del Metro.
Más seguridad y limpieza para los locales
La nueva normativa no se limita al ruido. El Artículo 32 establece otras prohibiciones para los comerciantes, entre ellas utilizar estufas, calentadores, hornos o aparatos que aumenten la temperatura de las estaciones o representen algún riesgo.
También se prohíbe portar armas, consumir bebidas alcohólicas o drogas dentro de las instalaciones y vender pornografía.
Por otra parte, los establecimientos tendrán que cumplir nuevas obligaciones relacionadas con la seguridad y el manejo de residuos. Entre ellas está la instalación de vidrios inastillables y el retiro de basura al menos dos veces al día.

Los horarios también cambian
Los comercios tampoco podrán operar durante todo el horario de servicio del Metro. De acuerdo con el nuevo reglamento, los locales podrán abrir una hora después del inicio del servicio y tendrán que cerrar dos horas antes de que termine.
Para funcionar dentro de las instalaciones será necesario contar con un Permiso Administrativo Temporal Revocable, conocido como PATR.
Además, el reglamento establece que no podrán autorizarse nuevos espacios comerciales en la estación Bellas Artes.
Una nueva etapa para los comercios del Metro
El Metro reconoce que su función principal es transportar diariamente a millones de personas, pero también considera que el comercio formal representa una actividad económica importante. El nuevo reglamento intenta establecer límites más claros para que los negocios puedan continuar funcionando sin interferir con la seguridad, movilidad y experiencia de los usuarios.
Para los pasajeros, el cambio podría significar algo bastante curioso: el recorrido cotidiano por las estaciones comenzará a sentirse un poco distinto. El ruido de los trenes seguirá siendo parte del paisaje, pero algunas de las voces que durante años intentaron llamar nuestra atención entre andenes y pasillos tendrán que guardar silencio.
Y sí, por ahora parece que habrá que despedirse del clásico “¡llévele, llévele!”.

