Un estudio revela que El Códice Tonalámatl de Aubin sí es prehispánico

El códice Tonalámatl de Aubin fue la causa de una batalla diplomática entre México y Francia hace más de tres décadas.

Durante años, el Códice Tonalámatl de Aubin cargó con una pregunta difícil de resolver: ¿cuándo fue realmente elaborado? La respuesta acaba de tomar una forma mucho más precisa gracias a un estudio de carbono 14, que confirma su origen prehispánico y sitúa su elaboración alrededor del año 1494.

La fecha resulta extraordinaria. El manuscrito fue creado décadas antes de la llegada de los españoles, cuando las sociedades nahuas todavía desarrollaban y transmitían sus propios sistemas para comprender el tiempo, las fuerzas divinas y el destino. El análisis también indica que la materia prima utilizada para elaborar el papel podría haber sido obtenida alrededor de 1424.

El resultado resuelve una discusión que había acompañado al códice durante décadas. En algún momento se llegó a considerar que podía ser una copia colonial o incluso una falsificación inspirada en otros manuscritos mesoamericanos. La nueva evidencia científica cambia de manera importante esa lectura.

Un libro para interpretar el destino

El nombre tonalámatl está relacionado con los antiguos libros utilizados para registrar e interpretar el tonalpohualli, el calendario ritual de 260 días empleado por los pueblos nahuas.

El Tonalámatl de Aubin no era simplemente un calendario. Era un libro mántico, utilizado para interpretar los destinos a partir de los días, los símbolos, las divinidades y las distintas trecenas que componían el ciclo ritual. Para quienes lo consultaban, el calendario no era una sucesión abstracta de fechas: cada día tenía características y fuerzas particulares.

El manuscrito que sobrevivió hasta nuestros días conserva 18 folios de papel amate, cada uno de aproximadamente 24 por 27 centímetros. Juntos forman una tira de unos 486 centímetros de longitud, plegada como un biombo.

Sus imágenes reúnen deidades, signos y elementos simbólicos asociados con las distintas etapas del tonalpohualli, convirtiéndolo en una pieza fundamental para comprender la manera en que los pueblos nahuas concebían el tiempo y el destino.

¿Qué reveló el carbono 14?

El análisis fue realizado mediante carbono 14 en una colaboración entre la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y la Universidad de Colorado en Boulder.

Los resultados establecen que el documento fue elaborado después de 1450 y, considerando el margen de la datación, los investigadores proponen 1494 como el año más probable de su elaboración. La materia vegetal utilizada para producir el soporte tendría una fecha probable de obtención cercana a 1424.

Esto permite separar dos momentos distintos: primero, la obtención de la materia prima; después, varias décadas más tarde, la elaboración del manuscrito. Es una diferencia importante para reconstruir la historia material de una pieza que ha sobrevivido durante más de cinco siglos.

Un manuscrito que sobrevivió a la Conquista

La historia del Tonalámatl de Aubin no termina con la llegada de los españoles. De hecho, es precisamente después de la Conquista cuando su existencia adquiere otra dimensión.

Los investigadores plantean que el códice pudo haber pasado de ser un instrumento para las prácticas rituales y mánticas a convertirse en un objeto religioso prohibido, conservado de manera clandestina frente a las autoridades coloniales.

Una de las hipótesis sitúa este periodo de ocultamiento entre 1614 y 1648, es decir, casi un siglo después de la elaboración del manuscrito. Posteriormente, el historiador italiano Lorenzo Boturini habría conocido el códice y lo habría adquirido alrededor de 1740.

Así, la historia del documento puede leerse en dos tiempos: primero como una herramienta para comprender el destino dentro de la cosmovisión nahua y después como una forma de preservar conocimientos que las autoridades coloniales buscaban sustituir.

Una nueva mirada a un antiguo documento

La confirmación de su antigüedad forma parte de una investigación mucho más amplia. Un nuevo estudio reúne el trabajo de 16 especialistas de áreas como física, química, biología, arqueología e historia.

Los investigadores también analizaron los materiales utilizados en su fabricación, la composición de sus pigmentos, las modificaciones realizadas durante su elaboración y las semejanzas y diferencias que mantiene con el Códice Borbónico.

El resultado devuelve al Tonalámatl de Aubin un lugar especialmente significativo dentro de la tradición pictográfica mesoamericana. Ya no se trata solamente de un manuscrito antiguo, sino de un testimonio material de una forma de entender el tiempo que logró sobrevivir a uno de los momentos más profundos de transformación en la historia de México.