¿La mejor paella del mundo es mexicana? Un restaurante de Tlaxcala gana en Valencia

Un restaurante de Apizaco, Tlaxcala, ganó en 2026 el premio a la mejor paella del mundo en el Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca.

Hay platos que viajan de un país a otro hasta convertirse en parte de la memoria gastronómica de lugares muy distintos. Eso ocurrió con la paella, una preparación profundamente ligada a Valencia que este septiembre terminó celebrando a México como el país detrás de la mejor paella del mundo. El restaurante Burguettos, de Apizaco, Tlaxcala, ganó el primer lugar del 65 Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca, celebrado el 13 de septiembre de 2026 en Sueca, Valencia.

Al frente de la propuesta estuvo el chef José Carlos Ruiz Zamora, acompañado por Lionel Caldelas. El equipo mexicano se impuso entre 40 restaurantes finalistas procedentes de los cinco continentes, en una competencia particularmente significativa porque no se trataba de preparar una interpretación libre del arroz español: los participantes debían cocinar siguiendo las condiciones y la receta establecidas por el certamen.

Una paella mexicana que respetó la tradición valenciana

La historia tiene un detalle que vuelve todavía más interesante el triunfo. La paella ganadora no fue una versión mexicana del platillo, sino una elaboración que respetó la receta tradicional exigida por el concurso.

Entre sus ingredientes estuvieron arroz de Sueca, pollo, conejo, caracoles, garrofón, tavella, judías, aceite de oliva, ajo, tomate, pimentón y azafrán. Es decir, Ruiz Zamora tuvo que enfrentarse al reto de dominar una preparación profundamente vinculada con la identidad culinaria valenciana y hacerlo bajo las reglas de uno de sus concursos más importantes.

Y quizá ahí está lo más interesante de esta historia: México ganó sin necesidad de convertir la paella en otra cosa. El restaurante Burguettos, conocido en Apizaco por una propuesta de cocina urbana y banquetes, llevó hasta Valencia una técnica que nació a miles de kilómetros de Tlaxcala y consiguió que el jurado la colocara por encima de las propuestas españolas e internacionales.

El premio que viajó hasta Apizaco

El reconocimiento no fue únicamente simbólico. José Carlos Ruiz Zamora y Burguettos recibieron 2,500 euros, un pergamino conmemorativo y un medallón de plata reservado para quienes conquistan el título de mejor paella del mundo. Este medallón se entrega desde la edición anterior y pasa de un ganador al siguiente.

El segundo lugar correspondió a Arrozante, de Sevilla, mientras que el tercero fue para Ca Ladio, de Llombai, Valencia. El resultado dejó así el primer puesto en manos mexicanas, seguido por dos restaurantes españoles.

¿Dónde está la mejor paella del mundo?

La respuesta, al menos de acuerdo con el resultado de la edición 2026 del concurso, apunta hacia Apizaco, Tlaxcala. Burguettos se encuentra en esta ciudad del centro de México y su propuesta gastronómica incluye platillos de cocina urbana además de la paella que acaba de conquistar el certamen internacional.

Hay, sin embargo, una consideración importante para quien quiera probarla. La paella ganadora se prepara bajo pedido o en ocasiones especiales, por lo que no debe asumirse que estará disponible diariamente como cualquier otro platillo del restaurante. La información disponible señala además un rango habitual de consumo de aproximadamente 100 a 200 pesos por persona, aunque ese dato no corresponde necesariamente al precio de la paella premiada.

De Valencia a Tlaxcala

Sueca celebra este concurso desde 1961 y es reconocida como uno de los grandes referentes internacionales de la paella valenciana. La edición 2026 reunió a profesionales de distintos países y puso nuevamente en escena una preparación que, además de ser un plato, funciona como parte de la identidad gastronómica de Valencia.

Que el premio haya viajado esta vez hasta Apizaco dice algo interesante sobre la manera en que las cocinas se encuentran. Una receta puede tener un territorio de origen y, al mismo tiempo, encontrar nuevas manos capaces de comprenderla, respetarla y llevarla a otro lugar. En este caso, una paella valenciana terminó poniendo a Tlaxcala en el mapa gastronómico internacional.