INEGI revela que el porcentaje de población de personas solteras pasó de 37.2% en 2020 a 40.2% en 2025, mientras disminuyó la proporción de personas casadas.
Hay algo curioso en la manera en que una ciudad cuenta sus historias: a veces basta mirar una cifra para descubrir que también están cambiando sus costumbres. La Ciudad de México tiene cada vez más personas solteras, y las nuevas estadísticas del INEGI muestran que la vida en pareja, el matrimonio y las formas de convivencia están tomando otro rumbo en la capital.
De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025, el 40.2% de la población de 12 años y más en la CDMX se declaró soltera. En 2020, esa proporción era de 37.2%, lo que representa un incremento de tres puntos porcentuales en cinco años. Al mismo tiempo, el porcentaje de personas casadas descendió de 29.9% a 26.2%.
La fotografía que dejan estos números resulta interesante porque habla de una transformación que va mucho más allá del estado civil. La capital está compuesta por personas que retrasan el matrimonio, que viven de manera independiente, que forman otros tipos de hogares o que simplemente atraviesan distintas etapas de su vida sin estar casadas.
Y hay una precisión importante: decir que alguien aparece como soltero en las estadísticas no significa necesariamente que esté sin pareja. La categoría describe su situación conyugal y no permite saber si mantiene una relación sentimental fuera del matrimonio o de una unión reconocida.

Una ciudad donde casarse ya no es la norma dominante
Durante buena parte del siglo XX, el matrimonio ocupó un lugar central en la idea tradicional de formar una familia. En la Ciudad de México, sin embargo, esa estructura ha ido perdiendo peso gradualmente.
Las cifras del INEGI permiten observarlo con bastante claridad. Mientras la población soltera pasó de 37.2% en 2020 a 40.2% en 2025, la población casada bajó de 29.9% a 26.2%.
También cambió la composición interna de quienes están casados. Las personas que declararon estar casadas por lo civil y lo religioso pasaron de 18.9% en 2020 a 16.1% en 2025. Quienes estaban casadas únicamente por lo civil descendieron de 10.2% a 9.4%, mientras que el matrimonio exclusivamente religioso pasó de 0.8% a 0.7%.
En otras palabras, el matrimonio sigue siendo una realidad importante en la capital, pero ya no ocupa el mismo espacio estadístico que hace unas décadas.

La unión libre permanece estable
Si el matrimonio pierde terreno, podría pensarse que las parejas simplemente están optando por vivir juntas sin casarse. Sin embargo, los datos muestran un panorama un poco más complejo.
La proporción de personas que declaró vivir en unión libre se mantuvo prácticamente estable, en 17.1%, entre 2020 y 2025.
Esto significa que el crecimiento de la población soltera no puede explicarse simplemente por una sustitución del matrimonio por la convivencia en pareja. Hay más personas que permanecen fuera de una unión conyugal registrada, mientras que quienes viven en unión libre representan una proporción similar a la de hace cinco años.
La ciudad, como suele ocurrir con sus habitantes, parece estar construyendo sus propias formas de convivencia.
También aumentó la población divorciada y viuda
El cambio tampoco termina en la categoría de personas solteras. Entre 2020 y 2025, el porcentaje de personas divorciadas pasó de 3.0% a 3.2%, mientras que la población viuda aumentó de 5.8% a 6.5%. Por otra parte, las personas separadas disminuyeron ligeramente, de 6.9% a 6.6%.
Cada porcentaje representa una historia distinta. Hay quienes nunca se han casado, quienes terminaron un matrimonio, quienes enviudaron y quienes decidieron continuar su vida por separado. Las estadísticas reúnen todas esas experiencias bajo categorías que permiten observar el panorama general, aunque no cuentan por sí mismas las razones detrás de cada decisión.
Por eso, más que hablar simplemente de una ciudad llena de corazones solitarios, los datos muestran una población con trayectorias sentimentales y familiares cada vez más diversas.

Una capital que cambia junto con sus habitantes
La transformación resulta todavía más interesante cuando se observa en perspectiva. Los datos del Censo de 2020 ya mostraban que la proporción de población soltera había aumentado ligeramente desde 2000, mientras que la población casada había disminuido de manera considerable. Entre 2000 y 2020, el porcentaje de personas casadas pasó de 40.7% a 29.9%, mientras que la población en unión libre aumentó de 10.2% a 17.2%.
La nueva medición confirma que la transformación de las relaciones familiares en la capital no es un fenómeno repentino. Forma parte de un proceso más largo en el que las personas han ido modificando la edad, las circunstancias y las condiciones bajo las cuales forman una pareja o una familia.
La Ciudad de México siempre ha sido un lugar donde las formas tradicionales conviven con otras maneras de entender la vida. Ahora esa diversidad también aparece con claridad en las estadísticas.
¿Y por qué hay más personas solteras?
Los números permiten observar el cambio, pero no explican por sí mismos sus causas. Para entender por qué aumentó la población soltera habría que considerar factores sociales, económicos, demográficos y culturales que no pueden reducirse a una sola respuesta.
La vida en una gran ciudad implica, entre otras cosas, nuevas prioridades personales, cambios en las expectativas sobre el matrimonio, mayor autonomía individual y transformaciones en las estructuras familiares. También existen condiciones económicas y laborales que pueden influir en el momento en que las personas deciden formar un hogar.
Pero cada historia es distinta. Ser soltero no describe necesariamente una carencia ni una situación permanente. Puede ser una etapa, una elección, una consecuencia de una separación o simplemente la forma de vida de una persona en determinado momento.
La ciudad que aprendió a vivir de muchas maneras
Con más de 9.1 millones de habitantes, la Ciudad de México es demasiado grande y diversa para tener una sola historia familiar. Hay matrimonios jóvenes, parejas que llevan décadas juntas, hogares multigeneracionales, personas que viven solas, parejas que prefieren la unión libre y quienes han decidido no casarse.
Por eso, la cifra de 40.2% de población soltera quizá diga menos sobre una supuesta falta de romance en la capital que sobre una transformación mucho más profunda: la idea de cómo debe ser una vida adulta ya no es tan uniforme como antes.
La CDMX, después de todo, siempre ha sido una ciudad de muchas posibilidades. Y ahora sus estadísticas cuentan una historia parecida: cada vez hay más maneras de estar, de vivir y de construir una vida propia.

