Tulum atraviesa un momento de reajuste turístico y la salida de Aeroméxico y Volaris pone el tema sobre la mesa.
Durante algunos años, Tulum parecía avanzar a toda velocidad. Hoteles, restaurantes, desarrollos inmobiliarios y nuevas rutas aéreas acompañaron el crecimiento de un destino que pasó de ser un pequeño referente de la Riviera Maya a convertirse en una de las marcas turísticas mexicanas con mayor reconocimiento internacional.
Ahora el panorama es distinto. Aeroméxico suspendió sus operaciones hacia y desde el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto de Tulum el 30 de septiembre de 2026, mientras que Volaris anunció que hará lo mismo a partir del 7 de enero de 2027. En ambos casos, las compañías han hablado de una suspensión temporal relacionada con las condiciones del mercado y la rentabilidad de las rutas.
La noticia puede resultar desconcertante para quienes recuerdan el entusiasmo alrededor del aeropuerto inaugurado en diciembre de 2023. Sin embargo, Tulum no se ha quedado sin aeropuerto ni sin vuelos. Viva Aerobus y Mexicana de Aviación mantienen operaciones nacionales, mientras que algunas aerolíneas estadounidenses continúan conectando el destino con ciudades de Estados Unidos. Lo que cambia es la cantidad de opciones disponibles para llegar directamente.
El fondo del asunto tiene que ver con algo menos espectacular, pero decisivo para cualquier destino turístico: la demanda tiene que justificar el costo de mantener una ruta aérea.

Una combinación de menor demanda y mayores costos
Aeroméxico explicó que su decisión responde a las condiciones del mercado y a una estrategia para maximizar su red de rutas. La aerolínea operó su último vuelo hacia Tulum el 30 de septiembre, sin establecer por ahora una fecha para regresar.
Volaris tomó una decisión similar, aunque con una fecha distinta. La compañía informó que suspenderá temporalmente todas sus operaciones hacia y desde Tulum a partir del 7 de enero de 2027, después de revisar la rentabilidad de sus rutas y detectar factores de ocupación más bajos en algunas operaciones.
En otras palabras, no existe una sola causa detrás de la salida de las aerolíneas. Hay una suma de circunstancias que hacen menos atractiva la operación de ciertas rutas.
Entre ellas están el incremento de las tarifas aeroportuarias, el costo del combustible y las tarifas asociadas con los servicios de navegación aérea. Volaris también señaló el aumento previsto del Derecho de No Residente para 2027, que encarece el costo de viaje para los visitantes extranjeros.

Tulum ya no vive el mismo auge de los años posteriores a la pandemia
Una parte importante de la historia está en el cambio de comportamiento del turismo.
Después de la pandemia, Tulum experimentó un crecimiento extraordinario. El destino se convirtió en referencia para viajeros internacionales interesados en estancias largas, gastronomía, bienestar, naturaleza y una determinada idea de lujo tropical.
Pero ese crecimiento comenzó a desacelerarse.
La ocupación hotelera se ha mantenido en niveles complicados y el destino enfrenta una percepción de precios elevados en hospedaje, gastronomía y entretenimiento. Al mismo tiempo, el viajero internacional cuenta hoy con más alternativas dentro del Caribe.
República Dominicana y Jamaica, por ejemplo, han ampliado su oferta y conectividad. Punta Cana ha ganado frecuencias directas desde México, mientras otros destinos caribeños buscan recuperar y ampliar su capacidad turística.
Para Tulum esto significa competir por un viajero que ya no tiene necesariamente al Caribe mexicano como primera opción.

El problema de los precios
Durante el auge de Tulum, los precios altos formaron parte de la nueva identidad del destino. La hotelería, los restaurantes, los clubes de playa y las experiencias turísticas construyeron una oferta dirigida en buena medida a visitantes con mayor poder adquisitivo.
El problema aparece cuando el mercado cambia y el viajero comienza a comparar.
Un destino puede ser extraordinario y, al mismo tiempo, dejar de ser competitivo si su precio crece más rápido que el valor percibido por sus visitantes.
Ese es uno de los retos que enfrenta Tulum actualmente. El destino necesita convencer nuevamente a viajeros nacionales e internacionales de que la experiencia corresponde con lo que pagan.
Y ahí aparece también una oportunidad: recuperar al turista mexicano.
Durante los años de mayor crecimiento, Tulum desarrolló una enorme proyección internacional. Ahora, con una menor llegada de algunos mercados extranjeros, el turismo nacional puede adquirir un papel más importante para hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios.
El aeropuerto no desaparece
Es importante aclarar un punto: el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto continúa funcionando.
La suspensión de Aeroméxico y Volaris significa que esas dos compañías dejarán de operar determinadas rutas, no que la terminal aérea cierre.
Después de la salida de Aeroméxico y con la futura suspensión de Volaris, Viva Aerobus y Mexicana de Aviación mantienen presencia en el mercado nacional, mientras que American Airlines, Delta y United continúan ofreciendo conexiones internacionales hacia algunas ciudades estadounidenses.
Esto significa que todavía es posible volar directamente a Tulum, aunque la oferta de asientos y rutas será menor.
Un aeropuerto que necesita consolidar su mercado
El Aeropuerto Internacional de Tulum fue concebido en un momento de enorme expansión turística. La terminal llegó rápidamente a mover grandes cantidades de pasajeros y consiguió atraer rutas nacionales e internacionales.
Pero la industria aérea tiene una regla sencilla: una ruta necesita suficiente demanda para mantenerse.
Cuando disminuye la ocupación de los aviones y al mismo tiempo aumentan los costos de operación, las aerolíneas tienen incentivos para mover sus aviones hacia rutas donde puedan utilizarlos de manera más rentable.
Eso es precisamente lo que está ocurriendo con Tulum.
La salida de Aeroméxico y Volaris también se suma a otros ajustes realizados por aerolíneas internacionales, reduciendo la conectividad que llegó a tener el aeropuerto durante sus primeros años.
Tulum busca recuperar atractivo
El reto, entonces, no consiste únicamente en conseguir nuevas rutas aéreas.
Tulum necesita reconstruir una propuesta turística competitiva, mejorar la experiencia del visitante y hacer que llegar al destino vuelva a resultar atractivo frente a las numerosas alternativas que existen en el Caribe.
Las autoridades han impulsado el denominado Plan Tulum Renace, que contempla acciones relacionadas con movilidad, infraestructura, servicios turísticos, acceso a zonas naturales y arqueológicas, profesionalización de prestadores y promoción del destino.
También se han planteado medidas para mejorar la conexión entre el aeropuerto y el centro de Tulum, además de estrategias para atraer nuevas rutas.
La intención es que la infraestructura aérea vaya acompañada de una experiencia turística capaz de sostenerla.

¿Qué significa esto para quienes quieren viajar a Tulum?
Para los viajeros, la consecuencia más evidente será una menor variedad de vuelos directos.
Quienes tengan boletos de Aeroméxico para fechas posteriores al 30 de septiembre deberán revisar las alternativas ofrecidas por la aerolínea. En el caso de Volaris, las operaciones continuarán hasta el 7 de enero de 2027 y los vuelos posteriores a esa fecha dejarán de comercializarse.
También existe una alternativa que Tulum conoce bien: volar a Cancún y continuar por tierra hacia la Riviera Maya.
Aunque representa un traslado adicional, el Aeropuerto Internacional de Cancún mantiene una oferta considerablemente más amplia y funciona como la principal puerta aérea de la región.
Por ahora, Tulum no está aislado, pero sí atraviesa una etapa de ajuste.
Una pausa que dice mucho sobre el turismo mexicano
La suspensión de vuelos de Aeroméxico y Volaris es, en cierta forma, un síntoma de una transformación más amplia.
Tulum creció con enorme rapidez y se convirtió en uno de los destinos mexicanos más reconocidos del mundo. Ahora necesita encontrar un nuevo equilibrio entre precio, conectividad, infraestructura, ocupación hotelera y experiencia turística.
El desafío será conseguir que el destino vuelva a crecer de una manera capaz de sostener las rutas aéreas que necesita.
Porque un aeropuerto puede construirse en pocos años. Lo verdaderamente difícil es conseguir que una ciudad, su oferta turística y sus visitantes encuentren un equilibrio que haga sostenible ese crecimiento.

