¿Qué pasa en Tulum? Advierten de una crisis turística histórica

Tulum registra menos turistas que en 2025 y enfrenta dificultades en su ocupación hotelera mientras busca recuperar su atractivo.

La historia de Tulum parecía escrita para el éxito: playas de arena blanca, mar turquesa, vestigios mayas frente al Caribe y una oferta hotelera que convirtió a este rincón de Quintana Roo en uno de los destinos más reconocidos de México. Sin embargo, detrás de esa imagen de lujo y exclusividad, el destino enfrenta una crisis turística marcada por la caída de visitantes, los precios elevados y las dificultades para mantener su competitividad.

El problema abre una pregunta importante para el turismo mexicano: ¿qué sucede cuando un destino se vuelve tan caro que comienza a alejar a quienes lo visitan? Tulum ha construido buena parte de su identidad alrededor de experiencias exclusivas, restaurantes de alto costo, hoteles boutique y clubes de playa. Pero esa apuesta también ha generado dudas sobre la relación entre lo que cuesta vacacionar ahí y lo que los visitantes reciben a cambio.

Menos turistas y una temporada complicada

Las cifras de 2026 reflejan el cambio en la actividad turística de Tulum. Entre enero y julio, el destino recibió 879 mil 229 turistas, frente a los 961 mil 562 registrados durante el mismo periodo de 2025. Esto representa una disminución de 8.56% en la afluencia turística, una señal de la presión que enfrenta uno de los principales escaparates del Caribe mexicano.

La situación también se refleja en el movimiento de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Tulum, Felipe Carrillo Puerto, que registró una caída de 20.56% durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Mientras tanto, la ocupación hotelera promedio reportada para el destino durante esos seis meses fue de 63%.

Hacia el verano, algunos segmentos del sector experimentaron un panorama todavía más difícil. Representantes hoteleros reportaron niveles de ocupación inferiores a 20% en la zona costera, mientras que los establecimientos con sistema todo incluido se mantuvieron por debajo de 30%. Aunque estas cifras corresponden a segmentos específicos, muestran la magnitud de las dificultades que enfrentan ciertos negocios turísticos.

Precios elevados: el costo de vacacionar en Tulum

Durante años, Tulum encontró en el lujo una forma de diferenciarse. Hoteles rodeados de selva, gastronomía de autor, clubes de playa y experiencias de bienestar atrajeron a visitantes dispuestos a pagar tarifas elevadas. El desafío aparece cuando el precio deja de corresponder con el valor que percibe el viajero.

Hospedaje, alimentos, transporte y actividades pueden elevar considerablemente el presupuesto de unas vacaciones. A esto se suman los gastos asociados con ciertos accesos y servicios turísticos. Las quejas sobre los costos y la experiencia en el destino han ganado visibilidad en redes sociales, alimentando una conversación que afecta su reputación.

La competencia también influye. Cancún, Playa del Carmen y otros destinos del Caribe ofrecen alternativas para distintos presupuestos, mientras que otros países de la región buscan atraer al mismo mercado internacional. Ante varias opciones, los viajeros comparan precios, accesibilidad, servicios y condiciones de las playas antes de decidir dónde pasar sus vacaciones.

Sargazo y conectividad: otros factores de la crisis

Los precios no explican por sí solos el panorama. Durante 2026, la llegada de sargazo añadió presión a los hoteles, restaurantes y establecimientos de la costa. La acumulación de esta macroalga afecta las condiciones de algunas playas y obliga a realizar labores constantes de limpieza, con costos adicionales para los negocios.

En el sector gastronómico también se han reportado pérdidas importantes. Algunos empresarios señalaron caídas de ventas de hasta 60%, en un contexto de menor actividad turística y dificultades para mantener el flujo de clientes.

A este panorama se suma la conectividad aérea. El 30 de septiembre de 2026 se informó sobre la suspensión de vuelos de Aeroméxico y Volaris desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles hacia Tulum. La reducción de rutas directas puede limitar las opciones de traslado y complicar la llegada de visitantes que buscan conexiones sencillas y tarifas competitivas.

La combinación de estos factores crea un escenario complejo: menos visitantes, costos operativos elevados y mayores dificultades para atraer nuevos viajeros. Para los pequeños comercios, restaurantes, transportistas y trabajadores que dependen del turismo, una temporada débil significa menores ingresos y mayor incertidumbre económica.

¿Cómo busca recuperarse Tulum?

Ante este escenario, las autoridades han planteado acciones para recuperar el atractivo del destino mediante iniciativas relacionadas con el acceso a las zonas arqueológicas, el transporte hacia las playas y la oferta de actividades culturales. El objetivo es mejorar la experiencia de los visitantes y facilitar el acceso a algunos de los principales atractivos del municipio.

El reto consiste en encontrar un equilibrio entre la exclusividad que convirtió a Tulum en una marca internacional y la necesidad de ofrecer vacaciones con precios razonables, servicios accesibles y una experiencia satisfactoria. Recuperar la confianza de los viajeros requiere más que campañas publicitarias: implica atender los problemas que afectan su estancia y construir una oferta turística sostenible tanto para los visitantes como para los residentes.

El futuro de uno de los destinos más famosos de México

Tulum conserva atractivos naturales, arqueológicos y culturales que explican su proyección internacional. Sin embargo, la crisis turística representa una advertencia sobre los límites de un modelo que depende de tarifas elevadas y de una demanda dispuesta a pagarlas.

Las cifras de 2026 muestran una contracción importante, aunque el comportamiento puede variar según la temporada y la zona del destino. La recuperación dependerá de diversos factores, desde la conectividad aérea y las condiciones de las playas hasta la relación entre precios, servicios y calidad de la experiencia.

La pregunta ya no es únicamente cuántos turistas puede atraer Tulum, sino qué tipo de destino quiere ser en los próximos años. Su patrimonio natural y cultural sigue ahí; el desafío es conseguir que la actividad turística vuelva a traducirse en una experiencia valiosa para los viajeros y en oportunidades económicas para quienes viven de ella.