Por qué no llegó la derrama esperada al sector restaurantero durante el Mundial.
Durante meses, el Mundial 2026 fue presentado como una de las mayores oportunidades económicas para México en la última década. Autoridades, organismos empresariales y especialistas proyectaban una importante derrama económica derivada de la llegada de visitantes nacionales y extranjeros, así como un incremento significativo en el consumo dentro de restaurantes, hoteles, comercios y servicios turísticos. Sin embargo, conforme avanzó el torneo, la realidad comenzó a dibujar un panorama muy distinto para buena parte del sector restaurantero.
Mientras los estadios concentraban miles de aficionados y las transmisiones reunían a millones de espectadores, numerosos establecimientos dedicados a la gastronomía reportaron que el flujo de clientes estuvo lejos de las expectativas. En lugar de registrar jornadas extraordinarias, muchos negocios experimentaron ventas similares o incluso inferiores a las de un periodo habitual, situación que sorprendió a empresarios que habían invertido en personal, insumos y promociones especiales para aprovechar la temporada mundialista.
Las expectativas eran mucho mayores
El entusiasmo previo al torneo hacía pensar que los restaurantes vivirían semanas históricas. La expectativa estaba respaldada por proyecciones que anticipaban una gran cantidad de visitantes internacionales y un consumo elevado alrededor de las sedes mundialistas.
No obstante, conforme avanzaron los partidos, diversos representantes del sector coincidieron en que la cantidad de turistas extranjeros fue menor de lo esperado, mientras que muchos aficionados optaron por permanecer en las zonas oficiales del evento o consumir dentro de espacios vinculados directamente con la organización del torneo, reduciendo el impacto sobre negocios independientes.
Restaurantes con mesas disponibles durante el torneo
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que numerosos restaurantes no registraron el aumento de comensales que normalmente acompaña a eventos masivos.
En distintos establecimientos hubo suficiente disponibilidad de mesas incluso durante los encuentros más esperados. Algunos empresarios señalaron que prepararon inventarios especiales y ampliaron horarios de atención esperando una demanda considerable, pero ésta nunca llegó con la intensidad prevista.
Para muchos negocios, la inversión realizada con anticipación terminó generando costos adicionales sin que existiera un incremento proporcional en los ingresos.
¿Por qué no llegó la derrama esperada?
Especialistas consideran que varios factores coincidieron para explicar este comportamiento.
Por una parte, una proporción importante de aficionados permaneció concentrada en las fan zones, estadios y espacios oficiales donde gran parte del consumo ocurre dentro del propio recinto. A ello se sumaron restricciones comerciales asociadas a la organización del torneo, además de condiciones de movilidad y otros factores urbanos que limitaron el flujo de visitantes hacia ciertas zonas gastronómicas.
También influyó que muchos turistas realizaron visitas de corta duración o concentraron su gasto en hospedaje y transporte, reduciendo el presupuesto destinado a restaurantes fuera de los circuitos principales.

Las cifras muestran un Mundial por debajo de las expectativas
Datos de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes y Restauranteros (AMR) muestran que:
- 60% de los restaurantes reportó un desempeño inferior al esperado.
- 70% no registró aumento en sus ventas.
- El ticket promedio se mantuvo en 400 pesos por cliente.
- 65% aseguró que prácticamente no recibió turistas.
- 7 de cada 10 negocios no esperan una mejoría en lo que resta del Mundial.
Según el sector, las proyecciones de generar un excedente de 586 millones de dólares respecto a una temporada normal no se concretaron.
“De tener un excedente de 586 millones de dólares contra una temporada normal… en el global no se vio”,
Mireya Ruiz Vilar, presidenta de los Directores de Cadenas de Restaurantes
¿Por qué no funcionó el Mundial para los restaurantes?
De acuerdo con Dicares, hubo tres factores principales:
- No llegó el volumen de turistas internacionales previsto.
- Las estancias de los visitantes fueron muy cortas.
- Los Fan Fest concentraron a los aficionados, quienes consumieron alimentos y bebidas dentro de esos espacios y no en restaurantes.
“Las estancias fueron muy cortas, luego fenómenos que no habíamos vivido, los festivales, los fan fest, las pantallas que fueron en todas la ciudades pues eso también te diluye el espacio donde consumes”,
Mireya Ruiz Vilar, presidenta de los Directores de Cadenas de Restaurantes
Además, la expectativa de crear 39 mil empleos temporales tampoco se cumplió. Solo se generaron 15 mil, por lo que muchos negocios optaron por pagar horas extras a su personal en lugar de contratar nuevos trabajadores.
Bares y cantinas, los únicos beneficiados
La excepción fueron los sports bars, bares y cantinas, que registraron llenos durante los partidos de la Selección Mexicana.
Sin embargo, este segmento representa apenas entre 10% y 12% del total del sector restaurantero, por lo que el beneficio no alcanzó a la mayoría de los establecimientos.
Un impacto desigual
Aunque algunos bares y restaurantes ubicados cerca de estadios o zonas de alta concentración sí registraron buenos resultados, la experiencia estuvo lejos de ser uniforme.
La mayoría de los establecimientos afirma que el beneficio económico no alcanzó a toda la cadena gastronómica, lo que demuestra que un evento internacional de gran escala no garantiza automáticamente prosperidad para todos los negocios relacionados con el turismo.
Este comportamiento también evidencia que las proyecciones económicas deben considerar variables como la distribución geográfica de los visitantes, sus hábitos de consumo y las dinámicas propias de un evento organizado bajo estrictos esquemas comerciales.
Una lección para futuros eventos internacionales
El balance preliminar deja una enseñanza importante para ciudades y empresarios que albergan acontecimientos de talla mundial.
La presencia de millones de espectadores y una enorme exposición mediática no siempre se traduce en beneficios directos para el comercio local. La experiencia del Mundial 2026 muestra que será necesario diseñar estrategias que conecten mejor a los visitantes con la oferta gastronómica de las ciudades anfitrionas, fortaleciendo la promoción de restaurantes, corredores culinarios y negocios independientes.
México continúa consolidándose como un destino turístico de enorme atractivo, pero la experiencia de este Mundial recuerda que convertir un gran espectáculo deportivo en un verdadero motor económico requiere mucho más que la celebración de partidos: exige una planeación integral que permita que los beneficios lleguen a un mayor número de empresas y trabajadores.


