Astillero 750, la casona porfiriana donde se sirve uno de los mejores moles de CDMX

Astillero 750, una casona porfiriana donde el mole encuentra un nuevo hogar en la CDMX.

En una ciudad donde el concreto parece extenderse sin descanso, todavía existen espacios capaces de detener el tiempo. Astillero 750 pertenece a esa categoría de lugares que sorprenden desde el primer instante. Antes incluso de revisar el menú, el visitante descubre una casona porfiriana rodeada por árboles maduros, jardines y un ambiente que parece aislado del ruido cotidiano.

Ubicado en Cuajimalpa, este restaurante demuestra que la Ciudad de México todavía conserva rincones donde la historia arquitectónica convive con una propuesta culinaria contemporánea. La experiencia comienza desde el recorrido hacia la entrada, donde la vegetación y la tranquilidad transforman la visita en algo muy distinto a una comida convencional.

La carta también voltea a ver recetas internacionales clásicas como pastas, molletes o filete mignon, por mencionar algunos. Para quienes van con ánimos de comenzar el día, ofrecen una barra tradicional con café de olla, latte y capuchinos; por supuesto, acompañados de pan dulce, pan francés o pancakes. El cheque promedio por persona es de $350.

Como te contábamos, Astillero 750 es mucho más que un restaurante; es una máquina del tiempo que te hará retroceder al menos cien años. La propiedad perteneció a Ricardo E. Manuell, un médico militar del siglo XX que fundó una serie de laboratorios, además de defender la vacuna animal.

Una joya arquitectónica que recuperó su esplendor

El inmueble conserva muchos de los elementos que distinguen a las grandes residencias construidas durante el Porfiriato. Su inspiración francesa se aprecia en la elegancia de la fachada, los amplios ventanales y los detalles ornamentales que recuerdan una época en la que la arquitectura buscaba combinar sofisticación y funcionalidad.

Más que adaptar un edificio antiguo para convertirlo en restaurante, el proyecto apostó por respetar el carácter del lugar. Los salones mantienen una atmósfera cálida, mientras que las terrazas permiten disfrutar del paisaje natural que rodea la propiedad. El resultado es un espacio donde la arquitectura no funciona como decoración, sino como parte esencial de la experiencia.

El mole como protagonista absoluto

Aunque la carta reúne numerosos clásicos de la gastronomía mexicana, hay un platillo que concentra buena parte de la atención: el mole, preparado con una receta que privilegia la profundidad de sabores, el equilibrio entre especias y el trabajo artesanal que exige esta preparación.

Cada cucharada revela capas de ingredientes que dialogan entre sí sin que alguno domine al resto. El resultado es una salsa compleja, sedosa y aromática que acompaña las proteínas sin ocultar su sabor. Es precisamente esa armonía la que ha convertido al restaurante en una referencia para quienes buscan un gran mole en la Ciudad de México.

La propuesta culinaria va más allá de un solo platillo. Durante el desayuno aparecen opciones tradicionales que incluyen chilaquiles, enchiladas, enfrijoladas y otros clásicos nacionales preparados con ingredientes frescos y una presentación cuidada.

A la hora de la comida, la carta incorpora especialidades mexicanas que mantienen un equilibrio entre recetas tradicionales y una ejecución contemporánea. Cada preparación busca respetar los sabores originales sin caer en reinterpretaciones excesivas, permitiendo que el producto y la técnica hablen por sí mismos.

Naturaleza que transforma la experiencia

Uno de los mayores atractivos de Astillero 750 no se encuentra únicamente en la cocina. Los jardines que rodean la propiedad crean una atmósfera poco habitual dentro de la capital. La presencia constante de árboles, el canto de las aves y la sensación de amplitud convierten cualquier desayuno o comida en una pausa frente al ritmo acelerado de la ciudad.

Es un escenario ideal tanto para reuniones familiares como para celebraciones especiales o simplemente para quienes desean disfrutar una larga sobremesa sin el bullicio característico de las zonas más concurridas de la capital.

Un destino para redescubrir la cocina mexicana

En una época donde abundan las propuestas gastronómicas efímeras, Astillero 750 apuesta por algo más duradero: ofrecer una experiencia completa donde la arquitectura histórica, la naturaleza y la cocina mexicana tienen el mismo nivel de importancia.

Su casona centenaria demuestra que los edificios históricos pueden adquirir una nueva vida sin perder su esencia, mientras que su cocina confirma que las recetas tradicionales siguen encontrando nuevas formas de emocionar cuando se preparan con respeto por los ingredientes y por la herencia culinaria del país.

Para quienes buscan descubrir restaurantes que van más allá de una buena comida, Astillero 750 representa uno de esos lugares donde el entorno, la historia y el sabor terminan convirtiéndose en un solo recuerdo.

Astillero 750 está ubicado en Prolongación 16 de Septiembre 750, Contadero, Cuajimalpa de Morelos, y puedes visitarlo de lunes a domingo, de 8:00 a 18:00 horas.