¿Qué comemos en México? Un estudio revela los antojos gastronómicos por estado

Pizza, sushi y garnachas: así están cambiando los hábitos de comida y antojos en México.

En México, el gusto por comer bien convive con una nueva realidad: menos tiempo para cocinar, más opciones para pedir a domicilio y una curiosidad creciente por los sabores de otras partes del mundo. La tradición sigue presente en la mesa, pero ahora comparte espacio con recetas internacionales que se transforman para conquistar el paladar nacional.

El estudio Así sabe Mmméxico, elaborado por Trendo.mx en colaboración con DiDi Food, retrata parte de esta evolución. Entre sus principales hallazgos destaca que la pizza es el alimento más pedido en 24 estados de la República, mientras que los antojitos mexicanos ocupan el segundo lugar entre las categorías más solicitadas en la plataforma. Los datos también revelan diferencias generacionales y una reducción gradual del tiempo dedicado a preparar alimentos en casa.

La pizza conquista México, pero las garnachas mantienen su lugar

La popularidad de la pizza demuestra hasta qué punto un platillo de origen extranjero puede incorporarse a la vida cotidiana de un país. Su presencia es especialmente notable en Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua y Quintana Roo, entidades mencionadas entre aquellas donde destaca esta preferencia.

Sin embargo, los sabores que forman parte de la memoria culinaria mexicana conservan su fuerza. Las tostadas, los pambazos y otros antojitos regionales mantienen un lugar importante entre los pedidos a domicilio. En Sinaloa, Durango, Oaxaca, Michoacán y la Ciudad de México, la comida mexicana figura entre las categorías destacadas.

Esta convivencia habla de una relación con la comida que no necesita elegir entre lo propio y lo extranjero. Una pizza puede resolver la cena de una familia y, al día siguiente, unos tacos o unas garnachas seguir siendo el antojo que reúne a todos alrededor de la mesa.

Del sushi tropicalizado al birriamen: el paladar mexicano se reinventa

La transformación también ocurre dentro de los propios platillos. En México, algunas preparaciones internacionales adquieren nuevos ingredientes y combinaciones hasta convertirse en propuestas con identidad propia.

El sushi con aguacate, queso crema y aderezos, la pizza al pastor y el birriamen son ejemplos de esta mezcla gastronómica. En Sinaloa, el sushi tropicalizado incorpora ingredientes como camarón o carne asada, además de aguacate y queso crema.

Estas combinaciones muestran cómo la cocina viaja, se adapta y encuentra nuevas expresiones en cada lugar. La llegada de recetas extranjeras no significa necesariamente abandonar los sabores conocidos: muchas veces, el secreto de su popularidad está precisamente en acercarlas a ellos.

La generación Z mira hacia Asia y los millennials prefieren la pizza

La edad también influye en los antojos. Entre las personas de 18 a 24 años, pertenecientes a la generación Z, la comida asiática despierta un interés considerable: 43% muestra interés por la cocina china, 42% por la coreana y 41% por la japonesa, de acuerdo con los resultados del estudio.

El atractivo de estas gastronomías se refleja en una oferta cada vez más diversa, desde el sushi adaptado al gusto mexicano hasta las preparaciones inspiradas en la cocina coreana y china. Las nuevas generaciones encuentran en estos sabores una forma de explorar otras culturas sin renunciar a las combinaciones que conocen.

Entre los millennials, por su parte, 40% manifiesta interés por la comida italiana y la pizza. La preferencia no se limita a las recetas tradicionales, pues las versiones con ingredientes y estilos distintos también forman parte de la oferta que atrae a este grupo.

Cada vez dedicamos menos horas a cocinar

Los cambios en la alimentación no se explican únicamente por lo que elegimos comer. También importa cuánto tiempo tenemos para preparar nuestros alimentos.

Según los datos del estudio, el promedio semanal dedicado a cocinar en casa pasó de 19.2 horas en 2014 a 18.5 horas en 2019 y 17.7 horas en 2024. La tendencia apunta hacia una reducción progresiva del tiempo destinado a esta actividad.

Entre los factores relacionados con esta transformación están los cambios en los espacios de vivienda, las cocinas más pequeñas y la búsqueda de alternativas prácticas para resolver las comidas cotidianas. En ese escenario, los servicios de entrega a domicilio se han convertido en una opción para quienes buscan ahorrar tiempo o no pueden cocinar todos los días.

Esto no significa que la cocina doméstica haya perdido su importancia. Más bien, preparar alimentos en casa y pedir comida preparada conviven cada vez más dentro de las rutinas cotidianas.

Los pedidos a domicilio reflejan una nueva forma de comer

El crecimiento de las plataformas digitales permite observar otra dimensión de estos hábitos. DiDi Food registró alrededor de 130 millones de pedidos durante 2025, un aumento de 35% respecto a 2024, según cifras de la empresa.

Este volumen también muestra la importancia de las herramientas digitales para los restaurantes, incluidos los pequeños y medianos negocios que buscan llegar a nuevos clientes. La tecnología está modificando la relación entre quienes preparan los alimentos y quienes los consumen, al facilitar la búsqueda, selección y entrega de platillos.

Aun así, las cifras de una plataforma describen principalmente los hábitos de sus usuarios y no representan por sí solas el consumo de toda la población mexicana. Son una ventana útil para observar tendencias, pero no el retrato completo de la alimentación nacional.

Entre la tradición y la practicidad, México sigue encontrando nuevos sabores

Los hábitos alimenticios del país están cambiando al ritmo de las generaciones, los espacios urbanos y las nuevas formas de consumir. La pizza puede liderar los pedidos en buena parte del territorio, mientras las garnachas conservan su lugar y la cocina asiática gana adeptos entre los más jóvenes.

La transformación no borra las diferencias regionales ni las costumbres familiares. Las acompaña con nuevos ingredientes, combinaciones inesperadas y maneras distintas de resolver las comidas de cada día.

En esa mezcla se encuentra una de las características más interesantes de la gastronomía mexicana contemporánea: su capacidad para incorporar sabores ajenos, reinterpretarlos y hacerlos propios, sin dejar de volver a los platillos que forman parte de su identidad.