FICM 2026: Estas son las películas mexicanas ganadoras del Festival Internacional de Cine de Morelia.
Hay historias que encuentran su lugar en la pantalla y otras que, después de recorrerla, se quedan dando vueltas en la cabeza. El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) volvió a reunir ambas posibilidades durante su edición 24, una celebración del cine que convirtió a la capital michoacana en punto de encuentro para realizadores, intérpretes, críticos y espectadores. Tras diez días de proyecciones, conversaciones y estrenos, el festival anunció a sus ganadores, con una selección que refleja la diversidad de voces, estilos y miradas del cine mexicano contemporáneo.
Celebrada del 16 al 25 de octubre de 2026, esta edición reunió 96 películas mexicanas en competencia, distribuidas entre largometrajes de ficción, documentales, cortometrajes y producciones de la Sección Michoacana. La ceremonia de premiación tuvo lugar el viernes 23 de octubre en el Teatro Melchor Ocampo, donde se entregaron los reconocimientos que distinguen a algunas de las propuestas más destacadas del año.
El gran protagonista de la noche fue ** 6 meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría Razo**, que conquistó tanto el premio a Mejor Largometraje Mexicano como el Premio del Público. Dos reconocimientos para una misma película que confirman algo esencial en cualquier festival: la conversación entre la mirada de un jurado y la sensibilidad de quienes se sientan frente a la pantalla.
Pero Morelia también tuvo espacio para nuevas voces, propuestas documentales, interpretaciones memorables y cortometrajes que demuestran que el cine mexicano no cabe en una sola fórmula. Estas son las producciones y los creadores que se llevaron los principales reconocimientos del FICM 2026.

6 meses en el edificio rosa con azul conquista Morelia
El nombre que encabezó el palmarés fue el de Bruno Santamaría Razo, director de 6 meses en el edificio rosa con azul. Su película recibió el Ojo a Mejor Largometraje Mexicano y el Premio del Público a Mejor Largometraje de Ficción, una doble distinción que la coloca entre los títulos mexicanos más destacados de esta edición.
La cinta aborda la historia de Inés y su entorno familiar, con una mirada que entrelaza la vitalidad de la adolescencia con la cercanía cotidiana de la muerte. Lejos de convertir esa convivencia en espectáculo, la película apuesta por observar la vida en sus contradicciones, con espacio para la energía juvenil, los afectos y la complejidad de la experiencia humana.
El reconocimiento del jurado y el voto de los espectadores le dieron una de las victorias más contundentes del festival. En un panorama cinematográfico donde conviven propuestas íntimas, relatos sociales y búsquedas formales, su triunfo abre una conversación sobre las historias que consiguen conmover sin imponer una respuesta al espectador.
Los ganadores de largometraje mexicano de ficción
La competencia de ficción también reconoció trabajos de dirección, guion, fotografía e interpretación. Cada premio puso el foco en una pieza distinta de ese engranaje que transforma una historia escrita en una experiencia cinematográfica.
Estos son los principales ganadores de la categoría:
- Mejor Largometraje Mexicano: 6 meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría Razo.
- Mejor Dirección: Nicolás Pereda, por Lo demás es ruido.
- Mejor Guion: Joaquín Ruano, por Nosotros.
- Mejor Fotografía: Gökhan Tiryaki, por El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso.
- Mejor Actriz: Teresa Sánchez, por Lo demás es ruido.
- Mejor Actor: Sam Louwyck, por Salón de belleza, de Nathalia Acevedo.
- Premio del Público a Mejor Largometraje de Ficción: 6 meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría Razo.
- Mención especial del jurado: El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso.
Uno de los nombres destacados fue el de Nicolás Pereda, quien obtuvo el premio a Mejor Dirección, mientras que Teresa Sánchez fue reconocida por su interpretación en Lo demás es ruido. Por su parte, Sam Louwyck recibió el galardón a Mejor Actor por Salón de belleza, y Joaquín Ruano fue distinguido por el guion de Nosotros.
La fotografía de Gökhan Tiryaki para El jardín que soñamos también obtuvo reconocimiento, junto con una mención especial para la película. El conjunto de premiados revela la importancia de los distintos oficios cinematográficos: detrás de cada historia hay decisiones de encuadre, ritmo, escritura e interpretación que terminan definiendo su personalidad.

Forensita se lleva el premio a Mejor Documental Mexicano
En el terreno documental, el máximo reconocimiento fue para ** Forensita, de Pablo Vaca**, que recibió el Ojo a Mejor Largometraje Documental Mexicano.
La película retrata la vida cotidiana de Inés Amayrani, una adolescente oaxaqueña de 14 años que, mientras se prepara para celebrar sus XV años, acompaña a su tío, médico forense de la región, y se aproxima a un oficio poco habitual, pero fundamental para su comunidad. La historia encuentra su fuerza en el contraste entre los rituales de una etapa de crecimiento y la cercanía con una realidad que suele permanecer fuera de la conversación cotidiana.
El documental demuestra la capacidad del cine para mirar de frente aquello que normalmente se mantiene a distancia. Con su reconocimiento, el FICM vuelve a dar espacio a historias que encuentran en la realidad una materia narrativa tan compleja como cualquier ficción.
La categoría también distinguió a otras producciones:
- Mejor Largometraje Documental Mexicano: Forensita, de Pablo Vaca.
- Mención especial: Los mariachis perdidos, de Francisco Ohem.
- Premio del Público a Mejor Largometraje Documental: Yātrā, de Alejandro Rugama.
El premio del público para Yātrā añadió otra voz a una categoría que confirma la relevancia del documental como herramienta para explorar territorios, identidades y experiencias que merecen ser escuchadas.

Los cortometrajes mexicanos que destacaron en el FICM 2026
A veces, una historia necesita dos horas para desplegarse; otras encuentra su forma en unos cuantos minutos. La competencia de cortometraje mexicano volvió a demostrar que la duración no determina la intensidad de una película, y reconoció propuestas de animación, ficción y documental.
Estos fueron los trabajos premiados:
- Mejor Cortometraje de Animación: Cuna de lobas, de Emilia Schettino Bustamante.
- Mejor Cortometraje Documental: Voces del bosque, de Teresa Camou y Arturo López Barrera.
- Mejor Cortometraje de Ficción: Cuerda manual, de Gustavo Obregón.
El festival también otorgó menciones especiales a ** Cartas a los perdidos**, de Adriana Monteforte Lahera, en animación; ** Nadie recuerda ese film**, de Andrés Pulido, en documental; y ** Albatross**, de Amandine Thomas, en ficción.
Las distinciones abarcan lenguajes y aproximaciones diferentes, desde el trabajo de animación hasta la observación documental y la narración de ficción. En conjunto, muestran el pulso de una generación de cineastas que encuentra en el formato breve un espacio para experimentar, afinar su mirada y proponer nuevas formas de contar.

La Sección Michoacana también tiene ganadores
El FICM mantiene una relación estrecha con la región que lo recibe. Su Sección Michoacana ofrece un espacio para que las historias y los realizadores vinculados con el estado formen parte de la conversación cinematográfica nacional.
En esta edición, el premio a Mejor Largometraje de la sección fue para ** Buenos días, buenas noches, buenas tardes, de Adrián González-Camargo**. El jurado también otorgó una mención especial a ** El sueño de las luciérnagas, de Porfirio López**, en la categoría de cortometraje documental.
Estos reconocimientos recuerdan que un festival también puede funcionar como una ventana para las narrativas regionales. Desde Michoacán, sus creadores aportan otras perspectivas al mapa audiovisual del país y amplían la conversación sobre lo que significa hacer cine en México.
Otros reconocimientos: nuevas voces y cine hecho por mujeres
Además de los premios principales, el festival y sus organizaciones colaboradoras distinguieron proyectos y cineastas mediante reconocimientos especiales.
Entre ellos se encuentra el Premio Casa Wabi-Escine a la dirección de una ópera prima, otorgado a Fernanda Tovar por Chicas tristes. La distinción contempla una residencia artística en Puerto Escondido y una oportunidad de intercambio cultural con comunidades de la región, una forma de acompañar el desarrollo de nuevas trayectorias cinematográficas.
Por su parte, la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión de México entregó dos reconocimientos:
- Mención especial: Hijas del bosque, de Otilia Portillo Padua.
- Musa a Mejor Largometraje Documental realizado por una mujer: Mi sangre es petróleo, de Vania Carolina Quevedo.
También destacó el Premio Ambulante-Eugenio Polgovsky, que reconoció a Homeboys, de Alonso Garibay y Alejandro Bernal, con apoyo para completar su posproducción documental.
Estos reconocimientos amplían el alcance del palmarés: además de celebrar películas terminadas, ayudan a sostener procesos creativos, impulsar nuevas voces y abrir caminos para que más proyectos encuentren su público.

¿Qué nos dice el FICM 2026 sobre el cine mexicano?
El palmarés de Morelia ofrece una pista sobre la vitalidad de la cinematografía nacional. En una misma edición conviven historias familiares, exploraciones documentales, propuestas de ficción, animación y miradas regionales. No hay una única estética que defina a todas las películas, y precisamente ahí reside buena parte de su interés.
El triunfo de ** 6 meses en el edificio rosa con azul**, con el respaldo del jurado y del público, comparte espacio con el reconocimiento a la dirección de Nicolás Pereda, el documental de Pablo Vaca y los cortometrajes premiados. El resultado es un panorama que invita a mirar el cine mexicano como una conversación en movimiento, hecha de sensibilidades distintas y preguntas que no siempre encuentran respuestas sencillas.
Queda pendiente, para muchos espectadores, descubrir cuándo y dónde podrán ver estas películas fuera del circuito de festivales. Los premios funcionan como una brújula, aunque no sustituyen la experiencia de sentarse frente a una pantalla y dejar que una historia haga su trabajo.
Por ahora, Morelia despide su edición 24 con nuevas películas en el radar y cineastas que merecen seguimiento. Porque el cine mexicano no se escribe únicamente con los títulos que llegan a las salas comerciales: también se construye con las historias que encuentran su primera audiencia en festivales como este, donde una película puede comenzar su recorrido y, con suerte, quedarse mucho tiempo en la memoria.


