En las tierras de Coatepec, Veracruz, donde la vegetación suele cubrir lentamente las huellas del pasado, una excavación arqueológica acaba de abrir una ventana hacia una historia que todavía no tiene nombre. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió una estructura cívico ceremonial y una escultura monolítica con características que no habían sido registradas previamente en esta zona de la Costa del Golfo.
El hallazgo ocurrió en un predio particular del fraccionamiento San Lucas, en las inmediaciones de la zona prehispánica de Campo Viejo, un asentamiento con más de 2 mil años de antigüedad. Los primeros análisis sugieren que la población de este lugar comenzó a establecerse hacia mil 500 años antes de nuestra era y permaneció de manera constante hasta la época colonial.
Lo más intrigante es que la plataforma y la estela podrían corresponder al periodo conocido como Protoclásico, situado aproximadamente entre 200 antes de nuestra era y 200 después de nuestra era. Sin embargo, todavía no existe una identificación definitiva de la sociedad que produjo estas piezas. Los especialistas consideran que podría tratarse de una cultura local con atributos de distintos grupos de la Costa del Golfo, pues hasta ahora no se han encontrado indicadores suficientes para atribuirla directamente a la tradición totonaca.

Una plataforma de 30 metros
La estructura descubierta tiene dimensiones considerables: 30 metros de largo por 12 metros de ancho. Fue construida con lajas y piedra caliza careada de color blanco, cuya textura semejante al yeso habría sido obtenida de manera inducida, posiblemente mediante un proceso de cocción.
Sus muros presentan una decoración poco habitual para la región. Se identificaron líneas y figuras semejantes a cuadrados, además de piedras de forma circular colocadas en dos de sus flancos. Estos elementos, de acuerdo con los especialistas, no habían sido registrados anteriormente en el área, lo que incrementa el interés del descubrimiento.
La estructura forma parte de un proyecto de salvamento arqueológico iniciado a finales de 2025, después de una solicitud para cambiar el uso de suelo con miras al desarrollo de infraestructura habitacional. El área intervenida comprende aproximadamente 12 hectáreas.

La estela de los dos personajes
Junto a la plataforma apareció una estela de piedra de andesita de 1.88 metros de altura. En su parte más ancha mide 1.47 metros, mientras que en la más estrecha alcanza 68 centímetros, con un grosor que oscila entre 22 y 25 centímetros.
El relieve representa a dos personajes sentados, aparentemente pertenecientes a la élite, ataviados con tocados, muñequeras, pectorales y collares. Ambos sostienen recipientes y parecen participar en una escena ritual en la que una entidad ubicada en un plano superior les entrega algún tipo de fluido.
Uno de los personajes parece ser de mayor edad y el otro más joven, mientras que sobre ellos aparecen elementos iconográficos que podrían representar un ave descendiendo. La interpretación todavía es preliminar, pero los especialistas consideran que la escena podría estar relacionada con un ritual de petición o iniciación.
El conjunto de imágenes también parece guardar una relación con la fertilidad y el cultivo de la tierra, dos aspectos fundamentales para las sociedades agrícolas mesoamericanas. Por sus características visuales, la estela puede recordar al arte maya, aunque esto no significa que pertenezca directamente a la cultura maya.

Maíz, vasijas y una cuenta de piedra verde
La estela y la plataforma no aparecieron aisladas. Durante los trabajos arqueológicos se recuperaron diversos materiales que podrían ayudar a reconstruir el significado del espacio ceremonial.
Entre ellos se encuentran restos de maíz carbonizado utilizados como ofrendas, fragmentos de vasijas, una cuenta de piedra verde dividida en cuatro partes y pigmentos de cinabrio. Estos materiales serán sometidos a estudios de laboratorio para obtener más información sobre su antigüedad, procedencia y función.
Uno de los siguientes pasos será la realización de estudios de carbono 14, que podrían proporcionar un fechamiento absoluto y ayudar a precisar la época en que fueron construidas la plataforma y la estela.

Una cultura que todavía busca nombre
El descubrimiento resulta especialmente interesante porque no encaja de manera sencilla con las culturas conocidas de la región. Aunque Campo Viejo se encuentra dentro del amplio territorio asociado históricamente con poblaciones de la Costa del Golfo, los materiales recuperados hasta ahora no ofrecen indicadores suficientes para identificar el sitio como totonaco.
Por ello, los arqueólogos plantean provisionalmente la posibilidad de una cultura local, relacionada con distintas tradiciones de la Costa del Golfo. Más que cerrar una respuesta, el hallazgo abre nuevas preguntas sobre la diversidad cultural que existió en Veracruz durante los primeros siglos de nuestra era.
Las excavaciones de campo están previstas para concluir durante septiembre de 2026, mientras que los análisis de laboratorio continuarán hasta los primeros meses de 2027. El trabajo forma parte de las investigaciones que el Centro INAH Veracruz realiza en la periferia de Campo Viejo desde el año 2000, con el objetivo de investigar, proteger y preservar el patrimonio arqueológico.

