El fuego que nos une: La cocina maya llega al cine para hablar de la deliciosa tradición

El fuego que nos une: el documental que honra la cocina ancestral maya.

Hay conocimientos que no se encuentran en los libros, sino en las manos de quienes aprendieron observando a sus madres y abuelas. En las cocinas tradicionales mayas, el fuego guarda esa memoria: transforma los alimentos, reúne a las familias y mantiene vivas historias que pasan de una generación a otra. El fuego que nos une, un cortometraje documental de la cineasta campechana Sacnicte Guadalupe Novelo Berzunza, explora precisamente ese vínculo entre la cocina, la identidad y la herencia ancestral.

La película sigue las historias de tres cocineras tradicionales de Campeche: doña Lety, Pascuala y María Petrona, cuyas experiencias revelan distintas maneras de relacionarse con el fogón. Lejos de limitarse a mostrar recetas y platillos, la producción busca reconocer el trabajo de las mujeres que preservan conocimientos heredados y sostienen la vida de sus comunidades a través de la cocina.

El k’óoben, el corazón de la cocina maya

En la tradición maya, el k’óoben es el fogón construido con tres piedras dispuestas en forma de triángulo, sobre las cuales se colocan las ollas y el comal. Este espacio representa mucho más que una herramienta para preparar alimentos: es un punto de encuentro donde conviven la vida cotidiana, la memoria familiar y una manera ancestral de comprender el mundo.

La elección de tres protagonistas responde también a ese simbolismo. Para Novelo Berzunza, cada mujer representa una llama distinta: la transformación, la resistencia y la herencia. El fuego se convierte así en el hilo conductor de una historia sobre los conocimientos que sobreviven al paso del tiempo y las experiencias que dan sentido a una tradición.

Tres mujeres, tres formas de mantener viva la llama

Las protagonistas de El fuego que nos une tienen historias diferentes, pero comparten una relación profunda con la cocina y con las circunstancias que las llevaron a ella.

Doña Lety representa la transformación. A través de la cocina, encuentra un camino de resiliencia y sanación, convirtiendo una actividad cotidiana en una forma de reconstruir su propia historia.

Pascuala encarna la resistencia. Su trabajo en la cocina y la elaboración de velas forman parte de una vida dedicada a sostener a su familia y contribuir al bienestar de su comunidad.

María Petrona simboliza la herencia. En sus recetas y conocimientos permanece el legado de las generaciones anteriores, una memoria que continúa viva cada vez que las técnicas y los sabores tradicionales se transmiten a otras manos.

Las tres historias permiten observar una dimensión de la gastronomía que suele quedar fuera de los recetarios: el trabajo, la experiencia y los saberes de las mujeres que mantienen viva la cocina tradicional. También muestran cómo un oficio aprendido desde la infancia puede convertirse, con el tiempo, en una herramienta de autonomía económica y transformación personal.

Una película para escuchar y sentir la cocina

La propuesta cinematográfica apuesta por una experiencia sensorial. El sonido del fuego, el humo que envuelve los fogones, las texturas de las manos y los movimientos de la preparación buscan acercar al público a la intimidad de estas cocinas.

En lugar de presentar la gastronomía como una sucesión de platillos, el documental explora todo aquello que sucede alrededor de los alimentos: las historias personales, la espiritualidad, los recuerdos y los vínculos comunitarios que se construyen al cocinar.

Esta mirada también plantea una reflexión sobre el lugar que ocupa el fuego en la vida contemporánea. Para la realizadora, alejarlo de los espacios cotidianos significa perder parte de esa convivencia que durante generaciones reunió a las personas alrededor de una misma fuente de calor.

Un proyecto que impulsa el cine desde Campeche

El fuego que nos une forma parte de los proyectos seleccionados en la octava edición del Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes (ECAMC), iniciativa del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) que acompaña producciones vinculadas con estas comunidades.

El proyecto comenzó a desarrollarse hace más de tres años, a partir del interés de Novelo Berzunza por documentar a las cocineras tradicionales de Campeche. La investigación terminó por conducirla hacia una historia en la que el fuego dejó de ser un simple elemento de la cocina para convertirse en símbolo de memoria, identidad y resistencia.

Al 2 de octubre de 2026, el cortometraje se encuentra en etapa de producción. La filmación está prevista para los últimos días de octubre y los primeros de noviembre de este año, después de incorporar ajustes creativos durante el acompañamiento del programa.

Una herencia que sigue pasando de mano en mano

La cocina ancestral maya no sobrevive únicamente en sus ingredientes o en las técnicas que han perdurado durante siglos. También vive en las personas que conservan sus conocimientos, adaptan sus prácticas a las circunstancias de cada época y encuentran en la preparación de los alimentos una manera de cuidar a los demás.

Con El fuego que nos une, Sacnicte Guadalupe Novelo Berzunza propone mirar hacia esas historias que suelen permanecer dentro de las casas y las comunidades, lejos de los reflectores. Tres mujeres y sus fogones bastan para recordar que la gastronomía es también patrimonio, trabajo y memoria viva, y que preservar una tradición significa reconocer a quienes la mantienen encendida.